“… and if you don’t like it, you take the elephant and put it in your ass.”

Esa fue la forma que tuvo Jordi, nuestro guía, de decirle al senyor de los elefantes que no iba a pagarle ni uno más de los que utilizáramos. Y as’i fue como celebre’e mi cumpeanyos: d’andome un paseo en elefante por los pantanos de las “mil islas”. Unos bichos alucinantes, aunque yo me qued’e m’as impactado con la sanguijuela del tamanyo de una culebra que pend’ia del culo de uno de ellos. Por lo dem’as, el peripo laosiano concluy’o con una visita al templo de Vat Phou (preludio de lo que ser’a Angkor) y una estancia en la isla de Khong. All’i, David, Alfonso (los chicos de Zaragoza) y yo nos empenyamos en alquilar unas motos para dar una vuelta, ya que qu’e mejor sitio para montar en una por primera vez. El problema es que cuando las trajeron vimos un trasto con un mont’on de palanquitas y pedales y nos entr’o el miedo esc’enico. Tambi’en infuy’o el hecho de que ten’iamos a unos cuantos lugarenyos mirando la escena con divertimento, as’i que finalmente optamos por una salida airosa: las bicis. No pasaron ni diez minutos que nos cay’o una tromba de agua que nos dej’o calados a cabo de otros dos (minutos, digo). Tres guiris en bici bajo la lluvia. Nunca hemos recibido tantos saludos ni nos han dedicado tantas sonrisas.Estos laosianos son de lo m’as majo. Sobretodo las chicas, que saben c’omo venderte lo invendible.

Ahora mismo estamos en Camboya, en la capita Phnom Penh, para ser exactos, pero llevamos muchas horas de viaje y no hemos visto gran cosa. Ayer hicimos parada t’ecnica en Kratie, donde pudimos comprobar que aqu’i la gente es muy parecida a los laosianos, pero m’as cochinos y mejor alimentados. Lo que es exactamente igual es la capacidad que tienen para embaucarte. A la hora de la cena nos fuimos a un restaurante (los zaragozanos y yo) donde atend’ia una chica muy maja que, con la excusa de que quer’ia practicar ing’es, se sent’o con nosotros. Empezam’o preguntando por Espanya y d’andonos conversaci’on, y cuando nos dimos cuenta nos hab’ia colocado tres cervezas gigantes y su propia cena (que pagamos nosotros). Menos mal que los ratos que se iba nos serv’ian para habar entre nosotros y darnos cuenta de la situaci’on, porque si llego a ir yo solo e acabo suplicando que se quede mi tarjeta de cr’edito. Analizando m’as tarde y m’as fr’iamente la sarta de tontadas que nos cont’o, me parece mentira que me las tragara todas…

Anuncios

Una respuesta

  1. Hola Luis, antes de todo (o nada) ¡Feliz cumpleaños! Yo soy así, me permito felicitarte varios días después. Después de varios días de moquear y quedarme en casa cual Asarocha en pleno brote, me he reído mucho leyendo prohibido prohibir. De hecho, te imagino con las patas de un grillo vulgar saliendo de tu boca todavía moviendose y me entra la risa floja.
    Recuerda, cuando dudes, sigue al grupo. Casi con toda probabilidad, tu vuelo de vuelta sea junto al resto de la expedición. Si ellos cogen el avión, tú también.
    Un abrazo. Te veo pronto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: