Me estoy comiendo las uñas

Esta mañana han sido los entrenamientos oficiales del GP de Australia y no los he visto. El problema es que los repiten a las 13:30 y tengo que hacer un ejercicio de aislamiento total hasta esa hora. La tentación está por todas partes por culpa de las putas tecnologías de la información, pero voy a ser fuerte y resistir. Dios… mi desesperación es tal que creo que voy a ir al gimnasio…

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Impaciente ando…

Esta semana empieza el único programa que me tiene enganchado de toda la parrilla televisiva: La Fórmula 1 (Granjero busca esposa no cuenta; fue un error, un desliz; yo no quería… lo juro, cariño…). Y este año sí que promete, porque con el nuevo reglamento, unido a que la parrilla está llena de jóvenes promesas (muchas de las cuales se van a quedar en eso) en vez de pilotos consagrados, la cosa está mucho más abierta. Es cierto que al final los buenos siempre son los mismos (Ferrari y McLaren), pero eso no deja de ser una inercia, no una situación fija, así que ya veremos cuánto tarda en llegar. Por otro lado, hay otras cosas interesantes.

Ferrari. Para mi son uno de los favoritos. Tienen un coche muy bueno y dos pilotos que también lo son; Massa dio un salto cualitativo el año pasado y Raikkonen parece que ha decidido ponerse a trabajar. Además, la sombra de Alonso creo que provoca un “efecto fusta”. El pero, de todas formas, son los propios pilotos. Cierto que han mejorado, pero la experiencia dice que Massa y Raikkonen son muy fallones. Ya veremos si no les puede la presión.

McLaren. Han empezado muy mal y el mensaje desde la escudería es que están por debajo del resto, aunque el último día de test marcaron un gran tiempo… ¡y son McLaren!, así que vaya usted a saber la realidad. Por otro lado están los pilotos. Hamilton y Kovalainen son buenos (Hamilton mucho) pero inexpertos y ese puede ser su punto flaco. De hecho (y ahora me voy a marcar el farol de mi vida) este año podemos ver algo muy interesante. Analicemos la situación. Dos pilotos inexpertos, uno de ellos un supuesto fuera de serie, estrella y niño mimado de la escudería y del país entero, pero que nunca ha tenido que currar. ¿Qué quiere decir eso? Ha estado con equipos ganadores desde los trece años, y en la Fórmula 1 siempre ha tenido dos personas que le han facilitado mucho la vida: Pedro Martínez de la Rosa y (especialmente) Fernando Alonso. Dos pilotos capaces de hacer un coche ganador. Alonso no estuvo el año pasado (donde el McLaren pasó del primer al segundo puesto), pero es que de la Rosa apenas estará en este debido a la limitación de kilómetros en las pruebas, razón por la cual se ha planteado cambiar de categoría. Eso quiere decir que la evolución del monoplaza estará en manos, desde el punto de vista del piloto, de Hamilton y Kovalainen. Interesante, ¿no?

Renault para mi es una incógnita. Este año parecen ir a por todas y tienen a Alonso hiper-motivado. Eso, unido a un equipo ganador debería ser demoledor. Pero claro, Renault es Renault, no McLaren ni Ferrari, así que ya veremos.

Brawn GP son la revolución del campeonato, pero que no se chupen las pollas aún: el coche está por encima de los demás pero se sabe exactamente por qué, así que o lo descalificarán o lo copiarán el resto de equipos (seguro que ya lo han hecho). Además, su presupuesto es de risa, así que veremos cómo se hunden poco a poco.

Toyota tiene un gran presupuesto y un gran coche, además de un “efecto fusta” muy importante: o ganan algo o los japoneses los mandan a paseo. De todas formas, nunca han despuntado demasiado pese a poner mucho dinero encima de la mesa.

Williams es un caso parecido al Brawn pero no tan extremo ni en presupuesto ni en la rapidez del coche.

Sobre BMW no se ha hablado mucho. Aunque fueron los primeros en presentar un monoplaza con configuración del 2009 y todo el mundo dice que estarán arriba, las predicciones no pasan de ahí.

Red Bull y Toro Rosso. Dos coches idénticos con motores distintos (Renault y Ferrari) y la firma de Adrian Newey (sobran las palabras). Tampoco se ha hablado demasiado, pero se dice que son buenos. Mención aparte merece Sebastian Vettel, la única de las jóvenes promesas que parece ser algo más que eso.

Force India. Ni guarra. En serio, ni guarra.

Así las cosas, doy gracias a Dios de que la Fórmula 1 no coincida en la tele con Fama, Se ha escrito un crimen, CSI o cualquier cosa de esas cosas que les encantan a mis compañeras de piso (a mi no, yo sólo veo tele de calidad; que sí, que eso fue un desliz… lo juro por Dios… ¡No! ¡Hombres, mujeres y viceversa no lo sigo! ¡A eso no se le puede llamar seguir!) porque así puedo disfrutar como un loco de mi deporte favorito. Ganas tengo de que empiece…

¡Váyase a la mierda! ¡¡A la mierda!!

Como he anunciado en los posts anteriores, este blog se traslada a https://maestrovertedor.wordpress.com/. Hala, a tomar por culo esta mierda.

Planteando MUY SERIAMENTE una mudanza

Me disponía a comentar mi propio post con la identidad de una inocente muchacha que se volvía loca por hacerme todo tipo de guarrerías, pero cuál sería mi sorpresa cuando no me ha dejado porque no me había registrado. Vamos a ver, ¿así que no puede hacer comentarios nadie que no sea usuario de esta puta mierda? Pues que sepáis que se avecina un crack en el Nasdaq porque me voy a desvincular de Microsoft. ¡A la mierda!

Planteando una mudanza

Ya que últimamente estoy reactivando (no en sentido estricto sino más bien luisiano) este blog, me ha dado por pensar que el puto Space de Windows es una puta mierda; y más teniendo en cuenta que están reformando su historia de Windows Live y, aunque vislumbro hacia dónde va, no sé cuál va a ser el futuro del Space, que es la única parte que me importa. Por este motivo estoy barajando cambiarme a otra página como Blogspot o algo así, y me debato entre esta opción y ver qué pasa con esta mierda de Microsoft, ya que no me gustaría perder el histórico que acarreo. En este sentido, si alguien sabe de algúna página web que te permita entrar posts modificando tú la fecha de entrada que me lo diga. Me facilitaría la faena.

Hala, a tomar por culo.

Reivindicación y cebollas

Ayer domingo fui a la calçotada popular del barrio de Les Corts de Barcelona. Desde que dejé el esplai en Cerdanyola (hace unos cinco años) que no había vuelto a asistir a una celebración de este tipo, y la verdad es que me lo pasé muy bien. La comida no fue nada del otro jueves, como es lógico en estos eventos, pero los organizadores se lo curraron mucho, y entre eso y que hizo un día fantástico, todo salió a pedir de boca.

Lo que me pareció más curioso es cuánto he olvidado lo que son estas fiestas y la gente que congrega. Muchas veces se aprovechan estas celebraciones de carácter ciudadano para reivindicar un montón de cosas (gente que, en muchos casos, nada tiene que ver con la organización y se creen con el derecho a irrumpir donde les venga en gana, derecho que les otorga la divina posesión de la razón absoluta) y este caso no era menos: no a las fuerzas de ocupación, independencia, no a la recalificación del Mini Estadi, transjénicos fuera (bueno, esta no era una reivindicación del acto, pero salió de forma colateral… y queda bien, ¡qué coño!)… Dado que durante mis seis años de monitor de esplai tuve que lidiar con muchas de estas cosas, hace tiempo que no me afectan demasiado. De hecho, no pretendo opinar sobre ninguna de estas reivindicaciones (que me parecen totalmente respetables) ni sobre el modo como entran en estos actos como un elefante en una cacharrería (que no me lo parece tanto). Lo que me llamó verdaderamente la atención es la gente vinculada a estas cosas. Siempre me ha parecido llamativa, pero ahora, con cinco años de alejamiento, me lo parece mucho más, ya que soy mucho más capaz de ver su desconexión con el mundo real.

Me llamaron la atención especialmente tres o cuatro personas. El que más, un chico barbudo y melenudo que iba descalzo deambulando por el parque, y que era la comidilla de los que estábamos ahí. Pero aunque este era el que más impactante a primera vista, me parecieron mucho más interesantes los otros: gente de cuarenta para arriba que parecían aferrarse contra viento y marea a un modo de vida que siempre creyeron correcto, ejerciendo una resistencia cada vez más solitaria contra la sociedad, contra la vida real. A pesar de ver y oír muchas cosas, sólo pude cruzar palabras con una mujer que me pidió una firma para que el Barça y el ayuntamiento no recalificaran el suelo del Miniestadi como edificable, y entre tanto, dijo algo así como “a ver si termina el capitalismo, que con esta crisis se tiene que hundir del todo”. En ese momento se me pasó por la cabeza que el capitalismo (no entendido de forma radical sino como filosofía) es el que le estaba permitiendo a ella tener un coche (si lo tenía), o transporte público, o ropa barata, o curas contra lo incurable, o incluso el que permitía, con sus excedentes, que gente como ella no se muriera de hambre. Evidentemente me callé y firmé la hoja con un sentimiento de pena por todos aquellos a los que, como ella, la firmeza en sus convicciones y la fidelidad a sus principios les había provocado una cierta marginación por parte de la sociedad a la que desean curar.

De todas formas, ¿qué más da? Lo importante es ser feliz, y toda esa gente se lo estaba pasando muy bien esa tarde de domingo.

Soñando con matar

Esta noche he soñado. O más bien, esta mañana he recordado lo que he soñado durante la noche. Por lo visto había matado a alguien y había escondido el cuerpo, y otro alguien trataba de inculparme. El caso es que me he pasado la noche fatal entre el sentimiento de culpa y la tensión por el “si me pillan o no me pillan”. Y lo peor es que no recuerdo a quién maté. Sólo sé que era a alguien conocido. Si llego a acordarme, iguál no me habría sentido tan mal o, incluso, hubiera tratado de ser más descriptivo a la hora de soñar cómo lo mato. Sí, es que últimamente tengo una lista de gente que mataría más larga de lo normal. Bienvenido, Toni.