No aprendo ni a hostias

¿Cómo coño puede ser que tras la cagada del año pasado, cuyas consecuencias aún desconozco, haya vuelto a pillarme el toro con la declaración de la Renta? Esta vez he tenido suerte y he encontrado, vía llamada a mi papi, el borrador a un día de finalizar el plazo. Si Dios fuera justo, me habría caído un multazo del copón. Afortunadamente, Dios es bueno y me he salvado.

Anda que si fuera, como me decían en el cole, infinitamente bueno y justo, y ante esta situación, se habría suicidado o me habría eliminado a mi y todo mi rastro (dependiendo de si fuera bueno o justo). Dios, menuda gilipollez.

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2 comentarios

  1. jajajajajajajajaaja

    Estoy casi llorando de la risa.

    Como ves, los caminos del señor son inescrutables. Has hecho feliz a una persona.

  2. Gracias tío. Tú también.

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