¿Habla usted mi idioma?

Ayer estuve un rato hablando con alguien, y entre las muchas cosas que dijimos hubo una frase (más bien, un concepto) que, a pesar de tener siempre presente, pero tal vez por la persona, el momento, la situación o la alineación planetaria, me activó algún resorte perdido en ese grumo de desperdicios que es mi mente. Era algo así como que si tienes problemas con la gente que tienes alrededor, el problema sea probablemente tuyo, completado con el hecho de que suele ser muy difícil caer en la cuenta de ello, ya que tendemos a culpabilizar siempre al entorno. Para mi, esto coincide muchas veces con el “síndrome del ser especial cuyas gilipolleces son más más gordas o, simplemente, diferentes de las del resto del mundo y que provocan que ese mundo, con sus gilipolleces anodinamente típicas, sea incapaz de ver la realidad que yo veo claramente”.

Pero, ¿qué ocurriría si eso fuera real? No me refiero a la exageración que acabo de escribir, sino a algo un poco más racional. Ya que no eres el centro, te interesas por el resto de gente, cómo actúan, cómo responden a según qué estímulos, cómo son… Y acabas determinando patrones de conducta qué más o menos se repiten, identificando el significado de según qué comportamientos, actitudes o frases con un margen de error, que no es que sea ínfimo, pero más pequeño de lo que habrías pensado cuando abandonaste tus teorías egocentristas. Algún día te da por comentar algo sobre alguien. Algo que ves claro y te apetece compartirlo, como cualquier otra inquietud, pero lo que recibes son cosas como “¡Hala, flipao!”, “¿Pero qué coño dices?”, “Tío, eso nunca se sabe”, además de ceños fruncidos o sonrisas burlonas. Pero al final eso pasa. Nadie se acuerda, por que era una gilipollez que a ti te llamaba la atención aunque carente de importancia real. Pero pasa. Y no es la única vez. Eso hace  que cambie un poco tu perspectiva, ya que el índice de predicibilidad de una buena parte de la gente que te rodea ha subido unos cuantos puntos. Se dan incluso situaciones en las que prevés un final chungo, pero que decides quedarte observando todas y cada una de las etapas inevitables del desastre sin hacer nada, porque sabes que cada vez que has tratado de intervenir, rompiendo el curso natural de las cosas, te han llovido hostias. Vaya, te has convertido en un bicho raro. Ves las cosas de forma distinta y, por tanto, te afectan de forma distinta. ¿Va a ser verdad que eres especial con gilipolleces especiales?

Probablemente no, lo que pasa es que esa perspectiva desde la que observas a los demás es desde lejos, como un estudio sobre algo, muy distinta de la perspectiva que tienes de ti mismo.  Es lo mismo que al principio de todo, al menos visto desde una perspectiva exterior, porque en tu interior te sigues sintiendo en otra onda. ¿Se sentirán ellos igual?

Anexo de mierda:

Conocía a un tío que se creía un genio incomprendido. No voy a poner su nombre, pero según quién lea esto seguramente sabe de quién hablo. En realidad era más bien tontico, pero su perspectiva tan alejada de la del resto le hacía creer lo contrario. Espero que no sea el caso…

Nunca hago esto por varias razones, pero esta vez  me gustaría pedir aportaciones. ¿Se anima alguien? Por cierto, que alguien ha entrado en mi blog buscando “soy un pedazo de estrecho”. Joder…

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2 comentarios

  1. Qué difícil Luis. Probablemente la respuesta es una mezcla de todo lo que has dicho.
    Las cosas desde fuera siempre se ven más claras. Además, probablemente tú eres bastante más racional que la media (menos cuando te afecta a ti, que creo que te vas al extremo contrario). No sé si eso es una ventaja o un inconveniente. Pero yo comparto contigo en que la gente es (somos) relativamente previsibles frente a un estímulo dado. Y con algo de cabeza, esa previsibilidad se puede aprovechar para intuir por dónde van a ir los tiros.
    También hay un tema de memoria selectiva; cuando aciertas memorizas, cuando no, cae en la lista de los olvidos. Es algo bastante humano, por otra parte. Puede que te apuntes más tantos de los que realmente te mereces (en términos relativos, claro).
    Y después no creo que esto sea un bloque. Seguro (es más, sé) que tienes una perspectiva diferente en muchas cosas que te dan distancia. Pero en otras tu realidad también está deformada. Con una pega añadida, eres bueno defendiendo cosas y eres capaz de acorralar incluso cuando caes en alguna inconsistencia. Y eso no ayuda a ser consciente de esos “fallos de perspectiva”. De todas maneras, estoy sacándole mucha punta al tema porque creo que son cosas menores.
    Desconozco si es la alineación de planetas o la conversación con ese personaje misterioso, pero sí que es verdad que noto, al menos cuando estoy yo, que ese resorte del “no hablas mi idioma” se dispara más de lo que se disparaba. Bueno, te lo he dicho varias veces. Y, jugando al mismo juego que tú propones, intuyo que no es sólo conmigo o cuando estoy yo (y este post vendria a ser la confirmación de mi teoría ;P). Ahora falta saber si es mi falta de perspectiva o la tuya la que me lleva a esta conclusión.

    • Vale, estoy de acuerdo en casi todo con Alberto, pero voy a anadir un poco mas (puesto que mi percepcion de lo planteado aqui no es igual a la tuya, Luis, ni a la tuya, Alberto). Y es que estamos en un mundo de especialitos con gilipolleces especialitas, cada uno en la intimidad de su habitacion, pero con zonas comunes de comportamiento, siempre y cuando compartas la misma casa (estatus social) o incluso vecindario (cultura, religion). Me explico: Ademas de nuestra propia personalidad y sentido comun, inteligencia emocional etc etc, no podemos evitar seguir unos patrones de comportamiento ante ciertas situaciones dadas, o estimulos, pues (y eso llevado al puntillismo) la mayoria de lo que nos pasa ya les ha pasado a otros, o lo hemos visto por ahi, o nos resulta familiar de algo, o simplemente esperamos que nos pase como consecuencia de algo que paso antes.
      Percibir y “entender” a los demas es la parte facil, siempre y cuando no cambies de cultura (pais, religion, etc etc), ya que ahi la cosa cambia enormemente y lo que nosotros vemos clarisimo o natural se torna ofensivo o extrano en otros.
      Lo dicifil viene cuando queremos que nos entiendan!! Y ahi es donde yo discrepo, Luisito, ya que no veo tan importante el factor “ser especialito con gilipolleces especialitas” como el factor “capacidad de comunicacion, adaptabilidad para “meterte en la habitacion de quien escucha y compartir su intimidad, y por tanto, su mismo lenguaje”. Esto es lo que define el grado de “especialidad” que tiene el hombre. Saber transformar las emociones mas intimas en palabras “de estar por casa” es la obra mas complicada que se nos asigna y ademas la que nadie quiere llevar a cabo, pues, al final del dia, nadie quiere ser realmente descubierto…

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