Haciendo una pausa con la plancha

Tras quince días en Londres (clavados) ya tengo habitación. Está en el culo del mundo (que, por si no lo sabíais,  se llama Walthamstow) y es bastante cuchitrilesca, pero al menos ya estoy instalado. Ahora viene la parte divertida: hacerme con una vida aquí, es decir, trabajo, amigos, etc. A ver cómo se me da.

Esta casa parece una especie de comuna y da la sensación de que todos son más que compañeros de piso. De momento con quienes más he hablado es con Liz y Jacques (creo que se llama así) una pareja o matrimonio de mi edad muy majos. Sobretodo con ella, a la que entiendo bastante mejor que a él, no sé si por ser hija de padres españoles. No, no hablamos español porque ella lo habla de aquella manera, pero es que a él me cuesta Dios y ayuda entenderle. Aunque nada comparado con Bronson (esta tiene un pase): con él no soy capaz de distinguir las palabras de los eructos contenidos.

Hoy tenemos barbacoa para comer, y teniendo en cuenta lo regular que acabó el día ayer, este parece un buen comienzo. A ver qué tal.

Esto es un añadido, pero que tengo que ponerlo. Que hoy es el cumpleaños de mi hermana y va a hacer un soplado de velas por web-cam. ¡Qué grande es la tecnología!

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