Esto es como todo,

Esta frase es una de las pocas cosas a las que no se le puede aplicar esta misma frase. Con “esta frase” me refiero a “esto es como todo”, ya que, a diferencia de todo, esta frase es especial. Es el anuncio de que algo realmente importante va a decirse, de que de esa conversación idiota va a salir un concepto total y absoluto que da respuesta a todo. Una característica universal que te va a facilitar la compresnsión de las cosas desde la raíz.

Recuerdo la primera vez que la escuché. Menuda decepción. De hecho, no soy capaz de recordar a la persona, el contexto ni de qué gaitas estábamos hablando, pero recuerdo perfectamente ese sentimiento. Pensé, “¿será cabrón? ¡me ha dejado a medias!” (desde ese día empatizo más con… bueno, da igual), y me di cuenta de que era una simple coletilla. Bueno, no, que la coletilla va al final. Sería una cabecilla, o una naricilla. El caso es que a partir de entonces empecé a escucharla con asiduidad pero nunca significaba un carajo. ¿Para qué la ponen entonces? Quiero decir que las coletillas (y naricillas) no suelen tener sentido en si mismas, sólo enfatizan y esas cosas. Pero esto es una frase completa, con sujeto, verbo y predicado (nominal, en este caso, que ser es un verbo copulativo… un fucker, vamos), pero se supone que debo hacer un ejercicio de abstracción y abstraerme de su significado. ¡Con lo prometedora que es!

Mi sorpresa llegó un día en que, sin pensarlo, fui yo quien la dijo. Eso fue un shock. Es cierto que no tengo personalidad y que repito lo que oigo como un loro, pero en ese caso no podía ser. Había llegado a la conclusión de que esa frase era inútil y traicionera, y que no tenía cabida en una oración con cara y ojos. Entonces, ¿por qué la parte de mi cerebro que selecciona lo que digo pensó que era buena idea ponerla? Analicé toda la oración y vi que no era distinta de las que había oído otras veces, pero que por ahí subyacía algo de sentido. Había una relación entre aquello que fuera de lo que estaba yo hablando, y al menos una gran cantidad de cosas. Ahí, en alguna parte, habitaba una verdad universal, un concepto que no era capaz de verbalizar pero que no por ello era menos real. El tema es que no tengo ni idea de lo que dije así que no lo puedo explicar, pero podría ser cualquier cosa: “quien algo quiere algo le cuesta”, “la gente es mala”, “la felicidad es una actitud”, o cualquier gilipollez que se os ocurra (incluso puede que se os ocurran cosas que no sean gilipolleces, que se han dado casos).

Así que, en definitiva, resulta que cada vez que alguien usa esa frase, está expresando una idea global, aplicabe a “todo”, pero que no es entedida por el que tiene delante, que a su vez, o pasa de ella o encaja en ella su propia idea global. Total, que la comunicación acaba siendo un desastre pero nadie se da cuenta. La confirmación de esto la tuve cuando alguien me dijo “Es que esto es como todo, la monotonía mata las cosas”. Obviamente cada uno le dio un significado diferente a esa frase, ya que tatuarme la entrempierna con una pintura que cambiaba de color con el estado de ánimo no evitó que me dejara.

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3 comentarios

  1. …como todo.

  2. Recuerdas aquel post que te dije que estaba preparando? Ya lo tengo. En fase de revisión. Es peor de lo que se preveía al principio…

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