#yonosoyimbecil

Si en el último post estaba contento, en este estoy de mala leche. La razón es esta batalla de mierda que tienen ahora PSOE y PP con los hashtags de twitter: #vanaportodo y #nohandejadonada. Qué bien… Qué alegría… Qué maravilla contemplar el ejercicio de la alta política en este país.

Los que me conocen, saben que una de las cosas que peor soporto es que me traten de imbécil. Pues bueno, esto es lo que está haciendo esta pandilla. No sólo a mi, obviamente. Nos están tratando de imbéciles a todos. Yo opino, y esto está relacionado con el post anterior (y si no lo está, lo está con el desarrollo del mismo, que ya haré cuando tenga un momento y unas ganas), que la gente podemos ser idiotas, pero hasta un punto. Y estos están rebasando mi punto. Y por Dios, espero que estén rebasando también el punto de la mayoría de españoles.

Recientemente, he decidido dejar de leer El País. La razón es muy sencilla (qué sutil e involuntario comentario),  están de propaganda salvaje. Especialmente si leéis la edición web, es absolutamente vergonzoso. Pero no, queridos votantes zombies del PSOE, no lancéis espuma por la boca todavía, porque esto no es un ataque a El País. Para mi, pese a tener una tendencia política clara, este siempre había sido (nótese el pretérito pluscuamperfecto) el periódico que me había parecido más centrado, pero ya no. Ha quedado demostrado que están todos a un nivel parecido.

Yo siempre había pensado que esto era inevitable. Me refiero a que la lucha de poderes e intereses entre, valga la redundancia, los poderosos sobrepasara el interés general. Por “los poderosos” me refiero a políticos, medios de comunicación, empresas influyentes, etc. Pero desde que vivo aquí (Reino Unido), me he dado cuenta de que no. Obviamente, las luchas de poder y los vínculos entre representantes del mismo, siempre estarán, el problema es que en España, estas luchas son la prioridad sobre todo lo demás: gobernar el barco, aunque para ello haya que hundirlo.

Y mirad, voy a relacionar esto con el post anterior (esto es lo que pasa cuando escribes “tal com raja”),esto ocurre porque la clase “poderosa” que tenemos es una auténtica basura, pero, como suele ocurrir, tenemos la que nos merecemos. Las cosas funcionas así porque somos suficientemente imbéciles como para creernos esos cuentos. Suficientemente imbéciles como para ponernos la camiseta de la derecha, la izquierda o el centro reformista y apoyarlos incondicionalmente como si de un equipo de fútbol se tratara. Suficientemente imbéciles como para no darnos cuenta de que las noticias y los comunicados de prensa apenas contienen datos y sí mucha opinión. Suficientemente imbéciles como para no darnos cuenta de que primero opinamos y luego justificamos las opiniones y no al revés. Suficientemente imbéciles como para preferir que nos den la información mascada y filtrada en lugar de ir a las fuentes en la medida de lo posible. Y suficientemente imbéciles como para no exigir transparencia informativa a todos aquellos a los que les damos nuestro dinero para que lo administren.

Pues bien, yo no sé vosotros, pero #yonosoyimbecil.

P.D: Ejercicio interesante. Coged una noticia un poco polémica de un periódico al azar y subrayad cuánto de todo lo que pone son datos y cuánto opinión. Un segundo ejercicio es ver cuántos de esos datos no son filtrados (por ejemplo, decir que los recortes en XXX pueden suponer hasta un XX % de pérdidas es un dato de mierda, porque no sé a cuánta gente le supone esas pérdidas, y es probable que sea un porcentaje de gente residual). Mi consejo: lo más fácil sería empezar por El País, que, por razónes obvias, está con más ganas de enmerdar. Luego ir a El Mundo, que será más sutil.

¿Otro país es posible?

Hola, lectores del Vertedero (que a estas alturas debéis de ser ninguno). Tras mucho tiempo sin escribir, hoy me he despertado con una noticia que me ha llenado de optimismo y, por tanto, de ganas de publicar lo que pienso.No ha sido una decisión inmediata, ya que, después de tanto sin escribir un párrafo, estoy seguro de que la calidad de los de hoy va a ser bastante lamentable.

La citada noticia ha despertado varias reacciones en mi y, por una vez, todas positivas. A saber, y por orden: incredulidad, esperanza y optimismo. Y eso que va del gobierno y la escribe El País… Señoras y señores: “Rajoy publicará todos los contratos, subvenciones y sueldos públicos”.

No voy a extenderme mucho, porque es casi la hora de irse a currar, pero voy a decir que esto, para mi, es un poco el colofón de una forma de hacer de este gobierno. No voy a entrar a valorar su actuación a nivel de medidas concretas o de ideología, pero no porque no quiera, sino porque hoy no tengo tiempo, y apoyar algo que haga el PP significa oleadas de gente con la vista nublada por la ira y echando espuma por la boca. Eso vamos a dejarlo para otro día en que tenga tiempo de elaborar.

Lo que sí me hace ser optimista es que, por primera vez, veo un gobierno con un objetivo y una hoja de ruta. Sí, queridos niños, eso que parece que debería ser lo lógico y normal, hace mucho que no pasa en esta monarquía bananera de país llamada España, Especialmente durante las anteriores dos legislaturas, que en este sentido son lo más lamentable que he vivido.

Lo bueno, además, de esta noticia es que el gobierno promueve una ley en la que se corta las alas a si mismo. Algo inaudito en España y que puede marcar el inicio del final de esa filosofía en la que la ocultación de información facilita la manipulación de las opiniones y la manga ancha de la clase política.

Sí, ya sé, que esto es todo optimismo y que luego vendrá el tío Paco con las rebajas. No hemos nacido ayer, así que ya veremos en qué termina esto, y si es el embrión de todo eso que me encantaría o no es un carajo; pero, por lo pronto, ya me ha alegrado el despertar. Ojalá podamos seguir discutiendo sobre el tema, porque significaría que no ha muerto.

Ensalada tibia de judías y patata con huevos pochados

Hoy me ha dado por cocinar. Bueno, por cocinar me da todos los días (es lo que tiene no querer morir de hambre), pero hoy me ha dado por innovar. No sólo eso, sino que esta es una de las pocas veces en las que he innovado y el resultado ha sido bueno. Más bien, espectacular. No bromeo, he flipado.

El caso es que hoy, viendo que tengo doscientos huevos en la nevera desde hace Dios sabe cuándo, me he acordado de que una vez vi por la tele a alguien (probablemente Arguiñano) haciendo unos huevos pochados de una forma fácil y molona. Así que he buscado algo de inspiración por internet considerando los ingredientes que tenía y al final he hecho lo siguiente:

 

Ensalada tibia de judías y patata con huevos pochados

Ingredientes:

  • Judías verdes.
  • Media patata que tenía en la nevera pero que no sé de dónde ha salido.
  • Dos huevos (de gallina).
  • Un diente (de ajo).
  • Aceite (de oliva).
  • Vinagre (de vino, que parece obvio, pero en UK te echan esa mierda de malta).
  • Mostaza inglesa (sorpendentemente).
  • Sal.
  • Pimienta.

Antes de todo, yo lo he hecho como plato único (de ahí los dos huevos y la cantidad de cosas). La razón es muy sencilla: no me apetecía cocinar otro plato ni estropear la comida con un segundo a base de ganchitos.

Lo primero de todo es cocer las patatas y las judías con un poco de sal. Yo las he cocido en cazos separados porque las judías estaban congeladas y las patatas las he cortado en láminas de entre medio y un centímetro cada una. La razón por la que las láminas no tienen un grosor constante (ni siquiera dentro de si mismas) es porque en esta casa no hay un puto cuchillo que corte. Si podéis hacerlas iguales, mejor: quedarán todas igual de cocidas (incluso cada una quedará igual de cocida en todas sus partes).

Mientras se cuecen las cosas, podemos aprovechar para hacer la vinagreta de mostaza. Yo la he hecho al tuntún en cuanto a las proporciones y creo que al final ha quedado más o menos así: dos cucharadas soperas y media de aceite, Una de mostaza y otra de vinagre. Agitar con un tenedor para que emulsione, o si hacéis más cantidad, meter en un frasco, cerrar y jugar un rato a ser Carlos Gardel con un ataque de nervios.

Por otro lado, se pica el diente de ajo muy fino y se pone a freír con poco aceite cuando las patatas y las judías ya están cocidas y escurridas. Cuando empiece a dorarse se hechan las patatas y las judías y se sofríen. Yo, como he tenido la brillante idea de cortar las patatas en rodajas, he puesto a freir estas primero, para darles media vuelta rápido y sacarlas antes de que los ajos se quemaran. Tras eso, las he puesto en el plato como base (dejando los ajos en la sartén). Luego, y con más brío, he sofrito las judías. Si lo hubiera puesto todo junto, las patatas se habrían roto y mezclado con las judías, que es una opción perfectamente válida pero estaba en plan finolis. Bueno, total, que una vez sofritas las judías, se ponen sobre las patatas con los ajos y el aceite. Se deja eso ahí para que atempere (no lo queremos caliente, sino templado) y hacemos los huevos pochados.

Esta es la parte divertida. Para pochar los huevos hacemos lo siguiente:

  1. Cortamos un trozo de film transparente de ese de los bocadillos y lo ponemos abierto dentro de una taza, a modo de molde, de forma que sobre bastante film por los lados.
  2. Echar una gota de aceite sobre el film que está dentro de la taza y esparcir con el dedo, que se te quedará pegado y te joderá el montaje una y otra vez. Si por cualquier extraña mutación genética dispones de uno o más dedos extra, o eres un mono con los dedos de los pies prensiles (y por una extraña mutación genética puedes leer y cocinar), esto te resultará mucho más fácil. Créeme, diez no son suficientes.
  3. Cascar el huevo y echarlo dentro de la taza con el film.
  4. Echar sal y pimienta al gusto.
  5. Cerrar el film a modo de bolsa y asegurarlo con un cordel o un alambre de pan bimbo de forma que quede como un paquetito.
  6. Hacer lo mismo con el otro huevo (que eran dos, por si a alguien se le ha olvidado)
  7. Poner agua a calentar y echar los huevos cuando esté hirviendo. Retirarlos al cabo de cuatro o cinco minutos (más cuatro que cinco)

Una vez se sacan los huevos, se echan sobre las judías; después la vinagreta y ¡hala, a comer!

Bueno pues esto es todo. No es la primera vez que pienso en poner una receta aquí y la verdad es que, si empiezo a hacerlo con frecuencia, tendré que poner una nueva categoría para estos posts. Había pensado algo así como “Ferràn Adrià es un mierda”

Putamierda Me Parece

Ahora mismo estoy con el curso de PMP de los huevos, que empezó interesante y se está tornando en una chapuza indecente. De todas formas, ajo y agua, que es el último cartucho para evitar volverme con el rabo entre las piernas (claro, es que no sé por qué iba a cabmiarlo de sitio). A ver si me caliento con el te, que hace un frío que pela, y me voy luego de a cervecear con Colm. Sí, la cerveza está fría pero en el pub hay calefacción. Previsiblemente, al menos.

Sueño, ojeras, y faltas de ortografía

Lo del insomnio ya es una arraigada costumbre en mi, pero hoy no sé qué pasa que, pese a no haber sido la peor noche ni nada, estoy especialmente arrastrado. He ido a un par de agencias de empleo esta mañana, así que tenía que estar presentable, pero yo creo que ni el afeitado ni la ropa de pijomierda han podido tapar al monstruo de las ojeras que se me ha presentado en el espejo a primera hora. Me he despertado de golpe. Menos mal que he vuelto a sobar en el metro; no quiera Dios que esté despejado para hablar con el soplagaitas del recruiter.

El viajecito no ha sido demasiado provechoso, aunque por lo menos me he llevado algún teléfono de agencias que sí se dedican a lo mío (“¿a no dormir?” he pensado). Ahora sigo mandando currículums, pero el sueño me está haciendo cometer mogollón de faltas de ortografía. Afortunadamente, la cover letter se la lee el recruiter, y eso maximiza las posibilidades de que pasen desapercibidas.

Es probable que también haya faltas aquí, pero esta vez no pienso corregirlas a posteriori. Sería una traición al espíritu de este post.

Good morning in the morning

Highway to… Where?

Esto es lo más curioso que me ha pasado desde que estoy en Londres. Y realmente pasar, lo que se dice pasar, no ha pasado nada.  El caso es que me he apuntado a una historia para hacer intercambios de idiomas, es decir, yo practico inglés con alguien que, a su vez, practica español conmigo (esto es para hacer tiempo mientras pensáis que debería haber pedido francés). Bueno, pues me ha contestado alguien que dice que cambia su inglés por mi conducción. Que resulta que tiene que hacer unos viajes a Edimburgo y quiere que le acompañe alguien para turnarse al volante. No sabía si contestarle o no, pero finalmente le dije algo tan tibio como que me había sorprendido su propuesta, que no sabía qué iba a hacer durante los próximos meses, y que igual podíamos hablar por skype a ver si somos la clase de persona con la que el otro desearía estar encerrado en un coche durante horas. Su respuesta ha seguido un poco la línea de la situación: que sí, que ya, que una vez había una chica que que estaba interesada y parecía maja pero que luego le dijo que le asustaban las autopistas, y que si quiero traerme a alguien o visitar a alguien de camino, que cojonudo. Ah, y que se llama Keith.

La verdad es que no sé si seguir con esto o dejarlo aquí. Y si sigo, no sé cómo.

Pequeñas diferencias

Vincent: Yeah baby, you’d dig it the most. But you know what the funniest thing about Europe is?
Jules: What?
Vincent: It’s the little differences. I mean, they got the same shit over there that we got here, but it’s just – it’s just there it’s a little different.

Pulp Fiction (1994)

Cuando uno se va a vivir a otro país, se supone que tiene que adaptarse a una serie de cosas. O no adaptarse y joderse, que para eso el ser humano es libre, pero lo normal es hacerlo. En mi caso, la adaptación no me resulta demasiado complicada, aunque también es verdad que España y Reino Unido (o Londres y Barcelona) no son tan tan diferentes como para que a uno le de un shock cultural. Tal vez por eso, uno va con cierta tranquilidad, con la guardia baja, haciendo sus cosas. Y entonces es cuando lo que le sorprende son las pequeñas diferencias. Algunas tan pequeñas que son ridículas, pero a las que el obsesivo trozo de materia gris (me he obligado a no poner “mierda”) que tengo en la cabeza le da unas cuantas e innecesarias vueltas.

La calle en la que te encuentras es una información superflua. Al menos para los viandantes. Porque tengo la sospecha, y no lo sé seguro porque no llevo coche, de que la calle sólo se anuncia en aquellos cruces en los que, si eres un coche, puedes meterte. Vamos, que puedes saber en qué calle entras pero no de cuál sales. Si eres peatón, ni te cuento.

Cualquier otro tipo de información referente a cualquier cosa debe ser detallada al máximo y por escrito, no vaya a ser que te encuentres con un inútil. Por ejemplo, lo que en el metro de Barcelona es un croquis con lucecitas que te dicen cuál es la próxima estación y qué correspondencias tiene, aquí es un rótulo de esos en los que corre un texto que dice algo así (sin exagerar): “Este es un tren de la línea Tal con destino a Pascual. La próxima estación es Aspectual. Cámbiese aquí para la línea Manual y el servicio de trenes Menstrual. Cuidado con el hueco”. Hubo otro que me hizo gracia. Estaba a la entrada de un callejón estrecho y decía algo así como “Precaución. Calle estrecha. Tengan cuidado los vehículos anchos”. En España habría un simbolito que indicaría la anchura de la calle.

Los coches van por la izquierda, sí, pero la gente no tiene criterio definido. Lo más curioso es que en el metro se esfuerzan mucho; dividiendo en dos escaleras y pasillo e indicándote, con un rótulo inequívocamente explícito, que vayas por la izquierda. Pero cuando no hay nada de eso cada uno va por donde le rota. Supongo que debe de ser influencia extranjera que les revienta las tradiciones, porque aquí casi todos somos de fuera.

Libras, galones y esas cosas en los Estados Unidos, porque lo que es aquí… De esto sí que cuesta darte cuenta. Cuando vas al supermercado, todo está en kilos, gramos y litros. Un tío muy raro que conocí se quedó un poco sorprendido cuando le hice mención a esto, y me dijo que sí que usaban pies y no sé qué medida de peso que no recuerdo. De todas formas, su afirmación “aquí parezco yo el extranjero”, me hizo pensar que estaba haciendo un alegato cultural patrio.

Apenas se encuentran pintorescos policías con casco. Los bobbies, que así se llaman, cuesta mucho verlos. Aquí, la mayoría de los polis llevan una gorra normal. Y chaleco antibalas.

Si quieres hacer un producto vectorial no puedes aplicar la regla del destornillador. O de la rosca en general. Alguien me dijo que aquí van en sentido contrario, pero no es exactamente así. Yo creo que el fabricante de tornillos, grifos, llaves o lo que sea se enfrenta a una situación parecida a la de la persona que pone un pie en la calle: ¿izquierda o derecha? Y es que aquí, cada cosa que va con rosca es de su padre y de su madre. Hasta ahora sólo he podido determinar que los grifos de la cocina cuyas manijas están en posición opuesta parecen funcionar normalmente con rosca invertida. Así está el tema.

Y para finalizar. La gente es bastante fea. Sin ánimo de ofender y tratando de ser simplemente descriptivo. Pero así es. Obviamente hay de todo, pero la media es… discreta. También debo decir que parte es debido a que el concepto británico de elegancia dista mucho del español. Por lo menos del español (¡joder, menudas pintas!). Lo que asusta es cuando te das cuenta de que estás en la ciudad más cosmopolita del Reino Unido, donde está todo el pijerío y el mestizaje cultural que suelen ayudar a mejorar estas cosas. No quiero ni pensar qué clase de criaturas habitan fuera.

Una tarde en el Tate

Ayer, para tratar de hacer algo positivo con el estado de ánimo, me fui a echarle un vistazo al Tate Modern. Iba a decir que me esperaba una colección más grande, pero no es del todo cierto, ya que eso me pasó ya con la National Gallery, así que iba un poco prevenido. No es que sea un gran aficionado a los museos, por lo que no tengo mucho con loque comparar. Supongo que tenía la idea preconcebida de que debían tener una cantidad apabullante de obras de arte. Otra cosa que me sorprendió es la facilidad con la que podría practicarle una lluvia dorada a la Venus ante el espejo de Velázquez, ya que los cuadros no están protegidos ni nada. Curioso. Pero volvamos al Tate, que es mucho más interesante.

Sé que es un tópico, pero lo del arte moderno a veces no hay por dónde cogerlo. O al revés, lo puedes coger por donde te salga de las pelotas. Supongo que esa es la gracia. Yo, por mi parte, he hecho un ejercicio de interpretación artística que me dispongo a compartir con todos vosotros. Ahí van los greatest hits del Tate.

Sin título (Jannis Konuellis)

Nada más llegar me encuentro con esto. Por si no se ve bien, el “paisaje urbano” está pintado directamente sobre la pared y los cuervos están clavados a la misma por flechas que los atraviesan. La excusa es que esto es un espacio donde realidad y ficción confluyen. Esa es la explicación más manida y estúpida que he leído en mi vida. Cuando me giré para ver la siguiente obra sólo había una pregunta en mi mente: ¿Los cuervos son de mentira o están disecados?

Home (Marta Hatoum)

O, más bien, Trabajo de ciencias de Sexto de E.G.B. Básicamente se trata de un montón de utensilios de cocina metálicos conectados entre sí y, a su vez, a la corriente. Los que tienen agujeritos (el rallador y los dos coladores) tienen dentro bombillitas. Cada vez que se ilumina uno emite un zumbido distinto. Si se iluminan varios, emiten zumbidos varios.

Rayo iluminando un venado (Joseph Beuys)

Esta me parece lo más. De hecho, fue la que me hizo empezar con esto. El tal Beuys pensó que el título más idóndeo era Rayo iluminando un venado, pero es evidente que es mucho más acertado Bacalao seco y sembrado de zurullos.  Por lo visto el venado es el carrito, el bacalao es la luz, y los excrementos caninos son criaturas semi-formadas. A mi me parece mucho más plausible pensar que un perro llegó, se puso morao de bacalao (porque al lado había otro igual) pero estaba en mal estado y se fue por las patas abajo. Potente alegoría de la levedad del ser: hoy eres un bacalao seco y mañana un montón de mierda. O también de la importancia de fijarse en la fecha de caducidad. No sé, el arte es tan subjetivo…

nº 14 (Jason Pollock)

Aquí el autor me sorprendió por su cruda y desgarradora sinceridad: nº 14. Lo que nos dice es “Bueno, pues este es el borrón número catorce que hago”. Se agradece esa franqueza.

La jaula (Gerhard Richter)

La obra consistía en cinco más, y este no sé si era el 2 o el 4, porque no sabía por cuál debía empezar. Esto lo pintó el señor Richter a los 74 años, por lo que no recuerda que realmente es un pantallazo de la porno del Plus de los viernes. De hecho, si entrecerráis los ojos veréis claramente que es una escena de sexo anal de Fui a por trabajo y me comieron lo de abajo.

Pintura sin título (Michael Baldwin y Mel Ramsden)

Pues sí, es un espejo, y sí, hicieron falta dos personas para realizar esta creación. Lo que más me sorprendió a estas alturas del museo no es, obviamente, que hicieran eso, sino que a ninguno se le ocurriera un título mejor. Pintura sin título es de estos que descolocan y que parece que se están riendo del respetable, pero creo que hubiera sido mucho mejor titularlo Yo, o también . Así podrías decir que el espectador reflexiona sobre su condición y ve la obra como algo que refleja lo más interno y crudo de si mismo. Aprendices…

Sin título (Escultura viviente) (Marisa Merz)

Aquí ya vas dándote cuenta de lo fácil que es poner Sin título como método para que el espectador (y sobretodo el crítico) se haga pajas mentales. Pero a mi esta sí que me inspiró, y la hubiera titulado Alarma gorda de clima en el SCI. Aunque, la verdad, dudo que el SCI diera alarma alguna ante un desaguisado como este a un conducto de clima. Creo que sólo las puede dar cuando hay caída del sistema… y está apagado.                                                                           .

La venus de los trapos (Michelangelo Pistoletto)

Esta parece de guasa. No sólo la obra en sí (una clara referencia al papel de la mujer condenada a ser ama de casa a pesar de sus deseos de autorrealizacíon; como lo haya acertado…) sino porque, si a eso le añadimos el nombre del tío, el resultado es un chiste. A mi lo de Micheangelo Pistoletto me suena a villano de Mortadelo y Filemón.                                                                                                                                                                                                                                                               .

Naranja de Abakan (Magdalena Abakanowicz)

Yo no sé si al llegar a este punto tanto arte consiguió que se disparara mi sensibilidad pero aquí vi claramente una vagina que mea desafiando las leyes de la gravedad. Lo que pasa es que el color ese…

Ufff… vamos a dejarlo.

Acabo de darme cuenta de que la artista se llama Abakanowicz y que la naranja es de Abakan. Si a eso le sumamos lo anterior…

Definitivamente, vamos a dejarlo.

Sin título (Jannis Konnuellis)

Otro Sin título del señor Konnuellis. Sí, el que ensarta los cuervos y los pega en la pared. Este tío es un listo. A mi, lo que me pide el cuerpo es hacer una hoguera con ese montón de leña.                                                                                                                                                          .

Sin título (Peter Fischli y David Weiss)

En este caso entiendo que hicieran falta dos personas para montar este almacén-taller de pintura-carpintería-neumáticos. Y aún había mas en la pared de enfrente. Hasta un cajón para el perro, con su almohada y su recipiente con Friskies. Supongo que aquí la gracia es titularlo Sin título.                                                                                                           .

Artists who do Books (Edward Ruscha)

A mi este me resulta particularmente insultante.                                                                                                                                                                                                                                                          .

Calaveras (Andy Warhol)

Yo lo habría titulado Marilyn hoy.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                .

Caution (Wet Floor)

En esta obra del señor Floor, los objetos ovo-formes en ascensión nos recuerdan la evolución de las especies, preguntándose si existe o no un límite. El hecho de que estén vacíos (los huevos, digo) nos recuerda nuestro efímero paso por este mundo: un día, de nuestra especie no quedará más que cascarones vacíos.

Se me está poniendo gorda

Yo siempre he sido anti-culé.  También anti-merengue, pero menos. Y es que el Barça y todo lo que le rodea me toca las narices. Es un coñazo insufrible tener que aguantar como la cosa más insignificante relacionada con él es asunto de estado día sí día también. Aguantar lloros y quejas constantes, magnificadas y sacadas de madre para tratar de convencerme de otras cosas que no tienen absolutamente nada que ver. Me parece insoportable e insultante.

Estos días, sin embargo, está sucediendo algo que podríamos calificar de extraordinario y casi milagroso: quiero que el Barça gane la liga y la Champions. Y la culpa no la tiene otro que el Madrid, o más bien, los medios merengues. Lo que está pasando estos últimos meses no lo había visto en mi vida. El Barça es el mejor equipo del mundo, y por tanto, de España. Eso me parece indiscutible. No es sólo que juegue bonito, es que es sobradamente solvente. Como dije en mi post anterior, a no ser que la líe de alguna forma, el Madrid no tiene nada que hacer. Aceptado esto, hay otro hecho que hay que tener claro en todo esto: lejos de informar, los medios de uno y otro equipo siempre han trabajado en favor de sus colores, poniéndose especialmente agresivos cuando la situación es más peluda. Uno ya estba acostumbrado a esta mandaga… hasta ahora. A la prensa merengue se le ha ido la olla. La reacción inmediata ante esto es de estupor: ¿Cómo coño se puede ser tan agresivo? ¿Qué cojones de invento es eso del Villarato? ¿Cómo puede manipularse la información de una forma tan evidente y, nuevamente, insultante? Tras eso viene la calma y el análisis: Bueno, vamos a ver, en ese extremo se ha movido el Sport toda la vida y no pasa nada; ¿por qué me escandalizo entonces?

Digamos que el Sport es como La Razón de los diarios deportivos, que cuando salió la gente se escandalizaba con las portadas y las animaladas que soltaba, pero que al cabo del tiempo ya era lo normal: La Razón podría ser un suplemento de El Jueves y casi nadie se la toma en serio. Lo mismo con el Sport, pueden insultar abiertamente al Madrid y llenar sus páginas de mentiras porque uno ya sabe lo que va a leer. Pero eso no pasaba con el resto de medios porque, aunque tendenciosos y manipuladores, eran mucho más contenidos. Es decir (la de vueltas que le estoy dando a lo mismo, coño) si tu credibilidad es de 1/10 no tiene consecuencias que digas una verdad por cada nueve mentiras. Pero si es de 5/10, la gente te tomará mucho más en serio. De ahí mi indignación. De ahí que quiera que el Madrid pierda hasta a las canicas y que me entran unas ganas terribles de ir a Canaletas si el Barça gana en el Bernabéu, ya sea el partido de liga o la final de la Champions. Sí, sí, no voy de farol. Han conseguido que el Madrid y todo lo que le rodea me parezca absolutamente odioso.

Bueno, eso es todo lo que quería decir, pero se me ha ocurrido una preguntilla curiosa: ¿por qué TODOS (periódicos y televisiones por lo menos) los medios merengues (sólo los merengues) han cambiado de política de una forma tan exagerada y al unísono? No es que el Barça sea mejor que el Madrid porque, aunque los periodistas deportivos se van poniendo más agresivos cuanto peor les va a los colores que defienden, no es la primera vez que el Barça le da un repaso al Madrid. Están poniendo toda la carne en el asador, van a por todas como si les fuera la vida en ello. La verdad es que soy bastante escéptico para estas cosas, pero hoy alguien me ha dicho que Florentino Pérez (al que sí le va la vida en ello) consiguió que se cargaran José María García; otro, que J. J. Santos trabaja para él… lo que sí que he podido comprobar es que en la debacle de la Champions todo el mundo cargó contra ¡Pellegrini e Iguaín! Nadie ha tocado ni remotamente a Florentino, que se marchó del Madrid por cagarla y al que los medios estos presentaron al poco tiempo como el salvador del barco que él mismo hundió. Sólo los famosos “Manolos” le metieron caña una vez y aunque no lo he podido encontrar, recuerdo que al día siguiente entonaron una disculpa por lo hecho. ¿Cuándo coño un periodista se ha disculpado por una entrevista agresiva? Soy incapaz de recordar una sola vez. Curioso. Pero lo más curioso es que la etiqueta fútbol de este blog está cogiendo un tamaño que no sólo me parece raro sino incluso vergonzoso. ¡Pero si a mi estas cosas me la soplan!

Despierta el culé que hay en ti

Lo de hoy es agónico: llevo dos días costreando de lo lindo. Ahora mismo estoy viendo el Sevilla-CSKA de la Champions que me importa tres cominos, aunque me recuerda a la eliminación del Madrid del otro día ante el Olimpique de Lyon (era ese, ¿no?). En circunstancias normales habría ido a favor del Madrid, pero la verdad es que estuve apunto de entregarme al onanismo después de ese partido. Tras haber escuchado a los medios merengues movilizar su maquinaria propagandística tras el empate del Barça con toda clase de imbecilidades, Dios (que una vez más demuestra cuáles son sus colores) les propinó un cruel aunque merecido castigo a su arrogancia. Yo es que me despollaba al día siguiente. Venga a cargar contra Pellegrini, Iguaín y su puta madre, pero ni una sola reflexión sobre ellos mismos y sus comentarios. Mención especial a J. J. Santos, una de esas personas cuya aportación a la humanidad es mucho más negativa que positiva. Vamos, que está en mi lista de “un revólver con seis balas”. Tras cagarse en todo lo cagable, acabó los deportes con la supuesta alegría de los jugadores del Barça por la derrota del Madrid: esas imágenes de futbolistas riendo en un entrenamiento no dejaban lugar a dudas. Hijoputa, menos mal que es periodista deportivo y no de cosas serias.

Yo de fútbol sé lo justito, pero hay cosas de sentido común. El Madrid, aunque bueno, es muy irregular y gana a trancas y barrancas. El Barça es perfecto en todas las facetas. Por sistema. El Madrid jamás ganará la liga, a no ser que el Barça se la entregue. Y a callar la puta boca todos.

Quienes me conocen saben que no tengo precisamente simpatía por el Barça, pero es una maravilla verlos y, al contrario que sus hinchas, los jugadores son de lo más majete. Y el entrenador también, por mucho que ahora me vengan los medios merengues a tocar las pelotas con la expulsión del otro día.

Força Barça! (Por ahora…)

Namasté

Estemos atentos porque próximamente se producirá un acontecimiento histórico. Y no me refiero a la coincidencia en el tiempo de dos líderes progresistas a ambos lados del Atlántico, porque eso ya nos lo estamos comiendo ahora, sino al arranque de la sexta temporada de Lost. El puto día (perdón, es la emoción) 2 de febrero se estrena la última parte de lo que podría ser lo mejor que jamás ha salido de una televisión. Y digo podría porque todo depende de este final, y es qué, según cómo, también puede ser el mayor bluff de la historia. Dios quiera que no, porque mi salud mental depende en gran medida de no recibir una decepción así.

Y como le estoy cogiendo el gusto a meter foticos a los posts…

Pelis que he visto recientemente

Como ídolo de masas y referente social, sé que muchos estáis esperando que arroje luz en muchos de los aspectos de vuestra vida diaria para ayudaros en vuestras siempre difíciles y rara vez acertadas tomas de decisiones. En el día de hoy, queridos discípulos, me dispongo a guiaros en el aprovechamiento de vuestro ocio. Concretamente si lo que os apetece es ver una película.

Y es que últimamente me he tragado bastante cine, tanto en el ídem, como pirateando como un vulgar corsario de la procelosa red de redes; o en la televisión esa que, gracias a otros consejos, estos de falsos profetas y corporaciones viles, hace que disfrutemos de la película durante más tiempo del que habríamos imaginado.

Vamos que he visto cuatro pelis y me apetece comentarlas.

The fountain. Un consejo que no pensaba seguir por varias razones, pero que final y afortunadamente he seguido. ¡Qué peliculón, por Dios! Esta es una película de una gran sensibilidad, una especie de poesía que el antiguo yo no habría ni notado, pero que al nuevo le ha conmovido hasta el tuétano. La próxima de Aronofsky será Requiem for a dream pero creo que esperaré un poco. Demasiada carga emocional, creo.

Der Krieger und die Kaiserin. O “El gerrero y la princesa”, otra peli de mucho sentimiento de ese, con personajes extremos y extraños (una enfermera de un psiquiátrico y un ex-militar… ambos con sus problemillas mentales), y con Franka Potente que ya le da un valor añadido al tema. A ese y a cualquiera.

Avatar. Es una puta mierda. Y tras la presentación pedropiquerense, algo de análisis. Es como ver una peli de sábado por la tarde en Telecinco que ha valido quinientos millones de dólares. Una historia simple y llena de cagadas y estupideces; unos personajes planos llenos de tópicos (mención especial para el que le ha caído a Michelle Rodríguez que es lo más idiota que te puedes tirar a la cara); y un recargado montón de bichos imposibles multicolor que acaban dando dando jaqueca y quitando (más, si cabe) credibilidad a todo el conjunto. Pues eso, una puta mierda.

Mad Max y The Road Warrior (uséase Mad Max 2). Dos decepciones. El recuerdo que tenía de nuestro amigo Max el Loco era el que me quedaba de cuando vi la tercera entrega, mucho más apocalíptica y salida de madre que estas dos. La primera es muy contenida en este sentido, pero tiene una cierta gracia, ya que sólo presenta un pequeño grado de decadencia dentro de la civilización y sin el salvajismo de las otras dos. Eso mola, pero el problema es que se queda un poco descafeinado por otros motivos: le falta ritmo, la música ni pega ni la ponen cuando toca, las escenas se alargan hasta aburrir… Mi interpretación es que fue una peli innovadora, y como tal, había cosas que no se sabía cómo hacer. La segunda, más o menos lo mismo, pero más apocalíptica y con esos fallos menos acusados. Se me quitaron las ganas de volver a ver la tercera.

Ratatouille. Soy un auténtico fan de Pixar, y esta es una de las pelis de esta gente que mejor me habían puesto… y así es. Me recuerda un poco a Up: muy bien hecha, muy bien llevada, hasta que llega un punto en que, no sabes por qué, pero pierde interés… para recuperar parte al final. Bueno, en el caso de Up, lo recupera y bien. Me gustó, pero la sombra de Wall-e es muy alargada.

Where the wild things are. Una verdadera pena que no entendiera qué me estaba contando Spike Jonze hasta casi el final, porque cuando lo hice, me pareció una gran película. La idea es simple: un niño que vive en su mundo y que trata de hacer partícipes a los demás, que obviamente viven en los suyos respectivos. Realmente bonita.

500 days of Summer. Comedia romántica independiente. Esa es la carta de presentación y la verdad es que es bastante fiel. Pese a cumplir con lo que se espera de una comedia romántica, tiene una perspectiva muy distinta, tanto en cómo se narra (desordena los quinientos días que pasa el prota con la chica, Summer) como en la historia en si, más realista y negativa, aunque sin perder su punto optimista (y sí, realista otra vez). Mención aparte me parece la chica: tras ver la peli tienes que pensar (en términos de buena/mala y poco más) cómo te la han presentado y qué opinas de ella.

Donnie Darko. Extraña e inquietante como el propio protagonista, habla de las cosas que le pasan a un adolescente, que está a medio camino del psiquiátrico, y a su amigo imaginario. Muy muy muy recomendable.

Bueno, pues hasta aquí lo de hoy… Me voy a hacer unas fotos de Barcelona, que es la puta Navidad y está todo precioso.

Los vecinos están alarmados ante esta impunidad

Resulta que hoy llego de esculpir mis poderosos músculos en el gimnasio cuando Alejandra me viene y me dice que está muy mosqueada. Pero mucho. Yo, que además de músculos poderosos soy poseedor de gran capacidad intelectual, me imagino que será algo de su trabajo, y que tendría relación con los reportajes que hace últimamente Telecinco sobre la drogadicción en el Rabal, ya que, por lo visto, la prostitución no tiene suficiente capacidad escandalizadora (follar nos gusta a todos). Yo, que poseo una vista de lince, había visto alguno de esos reportajes: drogatas ejerciendo en las calles, vecinos escandalizados por los continuos robos, niños inocentes expuestos a la maldad de esas gentes y a la indiferencia de las administraciones… Alejandra se mosquea fijo, pensé.

Pero lo que ha dicho hoy va más allá. Por lo visto algunos de los usuarios de la narcosala (vulgo drogatas) fueron pagados por los reporteros para ir a consumir en un lugar público y grabarlos. Otros tíos, encima del capó de un coche. Incluso, por lo que me cuenta, dos transexuales que nadie sabía quiénes coño eran (allí se conocen todos) fueron traídos para fumar plata en un parque.

Sé que todo esto explicado así es muy gratuito, pero como me toca las pelotas y me gusta vivir peligrosamente, pues ahí lo suelto. ¡Viva el rigor informativo! El mío también.

El blog del palomero

Normalmente, cuando uno quiere postear (qué magnífica palabra) un blog (qué otra magnífica palabra) utiliza el apartado ese que hay a la derecha y que se titula Blogroll. Lo que ocurre es que en este caso se trata de un blog que seguramente no va a durar más que el Eurobasket 2009 por un lado, y por el otro, me parece tan genial que merece un post. Estoy hablando de El blog del palomero, en el que Juanma López Iturriaga comenta lo que Dios le da a entender de la selección de baloncesto durante esta competición. A mi este tío me parece un crack. La verdad es que, a parte de la fama de palomero, no tengo ni idea de cómo era como jugador, pero como locutor, presentador, showman e incluso cronista me parece fabuloso. Cuando España ganó el mundial de baloncesto, fue el único que apostó por ello desde el principio de una forma razonada y sincera (no el clásico extremismo bipolar de los periodistas deportivos) y esa es la línea que le he visto seguir desde entonces en cada análisis que hace. Y además, me parto con él.

El misterioso apoyo a las marcas

Desde luego, este blog es de lo más disperso. No repito un tema ni por casualidad.

Bueno, al lío. Hace un par de días vi en tercer o cuarto anuncio en el que una cadena de televisión dice que apoya a las marcas. Tengo que reconocer que, hace unos meses, cuando vi el de Cuatro ya me sorprendió, pero lo de ahora llega a mosqueo. La pregunta es evidente: ¿por qué se dedican las teles a apoyar a las marcas así en general? A mi me parecía lógico pensar que con la crisis, la gente se tire a las marcas blancas, razón por la que las de toda la vida, más caras a priori, van a bajar ventas. Ahi tenemos a Danone diciendo que sus productos son únicos y no los fabrican para otras marcas, o a Pascual (creo) respondiendo a Dia cuandoesta dice que ambas son lo mismo pero sin publicidad que suba los costes. Pero, una vez más. ¿Qué coño les importa a las teles que escojas un producto u otro?

La respuesta está en los ingresos por publicidad. ¿Cuántos anuncios veis en la tele sobre las marcas blancas? ¿Y sobre el resto? Sí, claro que hay anuncios del Carrefour o el Dia, pero esta gente promociona, con un solo anuncio, sus supermercados y su marca blanca que abarca todo tipo de productos; mientras que las marcas tradicionales necesitan anuncios para cada uno de esos productos. Y muchos, puesto que tienen que reflejar su identidad de marca, no como las blancas cuya identidad es siempre la de “calidad razonable a precio bajo”, y se nutren del boca a boca.

Ahora vamos a abandonar el plano coyuntural económico y comencemos a hacernos la paja mental.  Aquí hay dos asuntos: la reducción de ingresos por publicidad en las televisiones (incluso habiendo aumentado los minutos dedicados a la misma) y la crisis. Puesto que el segundo parece ser la razón del primero, empezamos por ahí.

La crisis, realmente, no es tal. Bueno, sí, pero no es un período de transición que superamos y ya está. Está provocada por un fallo del sistema. Un fallo que se ha diagnosticado y que va a tratar de ser corregido. Que nadie me malinterprete: creo en el sistema. De hecho, creo que un sistema basado en el capitalismo es el único que tiene posibilidad de funcionar, ya que lo único que hace es ser fiel a nuestra naturaleza (mas bien a la Naturaleza en si): si quieres algo, tienes que ganártelo; ah, y el vecino también lo quiere. Para mi, es totalmente sostenible. Me refiero al sistema. Nosotros podemos pasar épocas de todo tipo, pero él estará ahí tranquilito. Pero, claro, nosotros no queremos estar jodidos, así tenemos que ponerle ciertas limitaciones para tratar de que eso no pase. Todo esto ya da para otro post, así que digamos de una vez que lo que viene ahora es un cambio de ciclo. Como escuché un día decir a Leopoldo Abadía, nos hemos dado cuenta de que estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades y hay que dejar de hacerlo. Esto es algo que a nosotros nos la trae floja, pero los que dominan la economía ya se asegurarán de que no lo volvamos a hacer, porque la liamos. Todo esto significa muchas cosas, pero en el tema que nos ocupa, significa que el valor de una marca como identidad ya no va a ser tan grande. Primarán cosas más primarias (valga la renfinfoncia) como la calidad y el precio, pero no tanto la marca como algo intangiblemente diferenciador, que es en lo que hace incapié la publicidad.

Por tanto, la tele se enfrenta a dos cosas que ya hemos nombrado (y una, desarrollado): la pérdida del valor de la marca, y por tanto, la pérdida del valor de la publicidad como la conocemos; y el cambio en los medios de comunicación. Ahora, las campanadas de Nochevieja puedes verlas en, al menos, siete canales distintos, por lo que el último anuncio del año vale, al menos, siete veces menos que hace un tiempo. Y no es sólo que haya más canales de televisión que ganas de verlos, sino que, además, la tele tiene que competir con otras formas de comunicación como es internet. Decía Ortega y Gasset (¡¡Dios, qué guay me siento poniendo una cita molona!!) que yo (es decir, él) soy yo y mis circunstancias. Las circunstancias de la televisión han cambiado, como las de tantas cosas a lo largo de la historia, así que ahora le toca adaptarse y saber colocarse donde le toca, porque, por mucho que te diga que confíes en las marcas, ni siquiera las marcas saben cuáles son sus nuevas circunstancias.

Osel

Recuerdo hace unos años (¿ocho?) cuando oí hablar del pequeño lama español. Recuerdo que en aquel reportaje de la tele lo presentaban como “la reencarnación de Buda”, y me pareció tan alucinante que vi el programa entero. Hoy sé que Buda no era un tío, sino un estado máximo al que cualquier persona puede llegar con el trabajo suficiente, y que él era la reencarnación del lama Yeshe; pero eso es otro tema. Yo, lo que esperaba de aquel reportaje era ver un chico joven tratado como un dios en algún monasterio budista de la India, una fuente de sabiduría o algo así que otra gente seguía y reverenciaba. Por lo que él mismo dice, sí lo veneraban, pero eso era fuera del monasterio. Lo que vi era otra cosa. Ahí había un chico, rodeado de muchos otros como él, que dedicaba dieciséis horas diarias al estudio de filosofía, matemáticas y textos sagrados que no recuerdo; y a debatir sobre estos últimos con sus compañeros. Únicamente sobre esto. Mostraban imágenes de esas discusiones o debates: parejas de chicos tenían lo que parecía una confrontación, que distaba bastante de la imagen sosegada y razonable que se tiene de la buddhist way of life. Además, y esto me llamó bastante la atención, repetían al final de cada frase un gesto como para dar énfasis a lo que decían, a un volumen ya bastante alto: se echaban hacia adelante y golpeaban la palma de una mano con el reverso de la otra frente a la cara del “oponente”. Durante el reportaje también entrevistaban al chico. Enfatizaban su papel de persona importante en el mundo budista, y la vida de alejamiento que había decidido llevar. Pero se mostraba (o yo veía) con una cierta claridad una importante inseguridad acerca de todo lo que tenía alrededor, y de lo que no tenía. Es más, cuando hablaban de cómo buscaron por todo el mundo al niño en el que el lama Yeshe se había reencarnado y cómo fue su llegada al monasterio, vi a unos fervientemente budistas padres y un desesperadamente necesitado lama que encontraron en Osel (que así se llama la criatura, por cierto) todas sus esperanzas de realización personal.

Vamos, que pasé de la perspectiva de un niño tranquilo y sabio, tratado con cariño y veneración, a la imagen de un adolescente enclaustrado en un sitio extraño, con una estricta educación basada en la disciplina, las privaciones y en un conocimiento obsoleto, rígido y muy reducido, sobre el que deben ¿debatir? diariamente de una forma preestablecida. Recuerdo que acabé el reportaje bastante triste por el pobre chico, y deseando de todo corazón que acabaran de reprimirle esos deseos y curiosidades que sentía, para que jamás asomara la cabeza al mundo exterior y descubriera que le habían arrebatado su vida y que nunca la iba a recuperar del todo.

Ayer por la tarde, en las noticias, hablaron de él y se me cayó el alma a los pies: el chico salió del monasterio a los dieciocho viendo que eso no era lo que quería. Mostraban la foto de espaldas de un chaval vestido medio hippie, que decían que había estudiado filosofía y cine, y que estaba tratando de dedicarse a eso. Alguien que trata de buscar sentido a su vida, pensé. Hoy, rebuscando, he encontrado la confirmación.

Este es un tipo de situación que me provoca sentimientos encontrados. Lo fácil sería cagarse en el lama y los padres del chico, pero entiendo la necesidad imperiosa que tenían, tanto el uno como los otros, de darle sentido a su vida. Un sentido que para ellos es más que una realización personal. Para la gente fervientemente religiosa, la religión traspasa la importancia de las cosas que conocemos y es lo que está por encima del mundo, del tiempo e incluso de las personas. A modo de ejemplo, la Biblia cuenta cómo Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su hijo por Dios. Porque Dios no es una ideología. Dios es, simplemente, Dios, y está por delante de todo lo demás. El problema es que, probablemente, Dios no existe, y al pobre Osel le jodieron irremisiblemente la vida. Una vida finita y caduca, pero que es la única que va a tener. Por lo menos, y seguramente fruto de su instinto de supervivencia, sigue creyendo en la reencarnación.

En vuestras manos está nuestro futuro

Móvil Film Fest es un festival de cortos grabados con móvil que se lleva realizando desde hace dos o tres años (creo). Este año, el afamado cineasta David Navarrete nos deleita con Película, que es claramente la mejor de las candidatas, gracias especialmente a mi magistral interpretación.

Y aquí entra vuestra importante misión. Para que el concepto “justicia universal” siga existiendo como tal, tenéis todos que pinchar en el enlace y votar a éste como el mejor corto del festival. De no ser así, cualquier pelagatos se hará con un premio a todas luces inmerecido, creándose una contradicción esencial que podría destruir el universo. Está en vuestras manos. No me falléis.

Lost in Lost

Ayer vi el capítulo de la semana pasada de Lost (Whatever happened, happened) y esta mañana me he levantado con una idea clara: esta serie no hay quien la levante. Yo siempre me he declarado fan incondicional de Lost, una serie que me enganchó desde el principio, con unos personajes trabajados y una trama complicada en intrigante. El problema es que, al igual que a mi, esto le ha pasado a mucha gente en todo el mundo. Gente que abre foros de debate y teorizan sobre la línea argumental que va a seguir o, incluso, sobre la explicación global de todo. Pues bien, he aquí el asunto: me da que Lost va a morir de éxito (frase que le encanta a un amigo mío pero que pocas veces encuentro acertada). Porque resulta que desde las temporadas 3 o 4, los guionistas tienen que centrar todo su esfuerzo en hacer que la historia siga siendo sorprendente, en ir por delante de todos esos millones de mentes pensantes dedicadas a tumbar su trabajo. Viendo como poco a poco se les van reventando recursos y van quedando cada vez más acorralados. El resultado es que, en esta carrera que hacen los guionistas contra los aficionados, no pueden centrarse en otras cosas que son las que hacían grande a la serie. Al fin y al cabo lo que importa en una novela, película o serie no es tanto la historia en si, la sucesión de cosas que se explican, sino cómo se explican. Una buena historia no vale nada si no se cuenta bien. Y esta serie la están contando fatal. Los personajes han perdido toda la psicología que hacía que te engancharan. La relación entre ellos han perdido profundidad (la forma en que, en pocos capítulos, han destripado el triángulo/cuadriátero amoroso Jack/Kate/Sawyer/Juliet fraguado en tres temporadas es lamentable). Y los giros argumentales, de tantos que son, han perdido efectividad. Como digo, la serie se ha convertido en una consecución de “cosas incompletas” y ”explicación de esas cosas”, que poco o nada tiene que ver con la gran serie que era. Y el hecho es que difícilmente puede cambiar, ya que o apuestas por despistar y sorprender a los seguidores, o apuestas por contar bien una historia aunque te la destripen. Y han apostado por lo primero; cosa, por otro lado, comprensible.

Me estoy comiendo las uñas

Esta mañana han sido los entrenamientos oficiales del GP de Australia y no los he visto. El problema es que los repiten a las 13:30 y tengo que hacer un ejercicio de aislamiento total hasta esa hora. La tentación está por todas partes por culpa de las putas tecnologías de la información, pero voy a ser fuerte y resistir. Dios… mi desesperación es tal que creo que voy a ir al gimnasio…

Impaciente ando…

Esta semana empieza el único programa que me tiene enganchado de toda la parrilla televisiva: La Fórmula 1 (Granjero busca esposa no cuenta; fue un error, un desliz; yo no quería… lo juro, cariño…). Y este año sí que promete, porque con el nuevo reglamento, unido a que la parrilla está llena de jóvenes promesas (muchas de las cuales se van a quedar en eso) en vez de pilotos consagrados, la cosa está mucho más abierta. Es cierto que al final los buenos siempre son los mismos (Ferrari y McLaren), pero eso no deja de ser una inercia, no una situación fija, así que ya veremos cuánto tarda en llegar. Por otro lado, hay otras cosas interesantes.

Ferrari. Para mi son uno de los favoritos. Tienen un coche muy bueno y dos pilotos que también lo son; Massa dio un salto cualitativo el año pasado y Raikkonen parece que ha decidido ponerse a trabajar. Además, la sombra de Alonso creo que provoca un “efecto fusta”. El pero, de todas formas, son los propios pilotos. Cierto que han mejorado, pero la experiencia dice que Massa y Raikkonen son muy fallones. Ya veremos si no les puede la presión.

McLaren. Han empezado muy mal y el mensaje desde la escudería es que están por debajo del resto, aunque el último día de test marcaron un gran tiempo… ¡y son McLaren!, así que vaya usted a saber la realidad. Por otro lado están los pilotos. Hamilton y Kovalainen son buenos (Hamilton mucho) pero inexpertos y ese puede ser su punto flaco. De hecho (y ahora me voy a marcar el farol de mi vida) este año podemos ver algo muy interesante. Analicemos la situación. Dos pilotos inexpertos, uno de ellos un supuesto fuera de serie, estrella y niño mimado de la escudería y del país entero, pero que nunca ha tenido que currar. ¿Qué quiere decir eso? Ha estado con equipos ganadores desde los trece años, y en la Fórmula 1 siempre ha tenido dos personas que le han facilitado mucho la vida: Pedro Martínez de la Rosa y (especialmente) Fernando Alonso. Dos pilotos capaces de hacer un coche ganador. Alonso no estuvo el año pasado (donde el McLaren pasó del primer al segundo puesto), pero es que de la Rosa apenas estará en este debido a la limitación de kilómetros en las pruebas, razón por la cual se ha planteado cambiar de categoría. Eso quiere decir que la evolución del monoplaza estará en manos, desde el punto de vista del piloto, de Hamilton y Kovalainen. Interesante, ¿no?

Renault para mi es una incógnita. Este año parecen ir a por todas y tienen a Alonso hiper-motivado. Eso, unido a un equipo ganador debería ser demoledor. Pero claro, Renault es Renault, no McLaren ni Ferrari, así que ya veremos.

Brawn GP son la revolución del campeonato, pero que no se chupen las pollas aún: el coche está por encima de los demás pero se sabe exactamente por qué, así que o lo descalificarán o lo copiarán el resto de equipos (seguro que ya lo han hecho). Además, su presupuesto es de risa, así que veremos cómo se hunden poco a poco.

Toyota tiene un gran presupuesto y un gran coche, además de un “efecto fusta” muy importante: o ganan algo o los japoneses los mandan a paseo. De todas formas, nunca han despuntado demasiado pese a poner mucho dinero encima de la mesa.

Williams es un caso parecido al Brawn pero no tan extremo ni en presupuesto ni en la rapidez del coche.

Sobre BMW no se ha hablado mucho. Aunque fueron los primeros en presentar un monoplaza con configuración del 2009 y todo el mundo dice que estarán arriba, las predicciones no pasan de ahí.

Red Bull y Toro Rosso. Dos coches idénticos con motores distintos (Renault y Ferrari) y la firma de Adrian Newey (sobran las palabras). Tampoco se ha hablado demasiado, pero se dice que son buenos. Mención aparte merece Sebastian Vettel, la única de las jóvenes promesas que parece ser algo más que eso.

Force India. Ni guarra. En serio, ni guarra.

Así las cosas, doy gracias a Dios de que la Fórmula 1 no coincida en la tele con Fama, Se ha escrito un crimen, CSI o cualquier cosa de esas cosas que les encantan a mis compañeras de piso (a mi no, yo sólo veo tele de calidad; que sí, que eso fue un desliz… lo juro por Dios… ¡No! ¡Hombres, mujeres y viceversa no lo sigo! ¡A eso no se le puede llamar seguir!) porque así puedo disfrutar como un loco de mi deporte favorito. Ganas tengo de que empiece…

¡Váyase a la mierda! ¡¡A la mierda!!

Como he anunciado en los posts anteriores, este blog se traslada a https://maestrovertedor.wordpress.com/. Hala, a tomar por culo esta mierda.

Planteando MUY SERIAMENTE una mudanza

Me disponía a comentar mi propio post con la identidad de una inocente muchacha que se volvía loca por hacerme todo tipo de guarrerías, pero cuál sería mi sorpresa cuando no me ha dejado porque no me había registrado. Vamos a ver, ¿así que no puede hacer comentarios nadie que no sea usuario de esta puta mierda? Pues que sepáis que se avecina un crack en el Nasdaq porque me voy a desvincular de Microsoft. ¡A la mierda!

Planteando una mudanza

Ya que últimamente estoy reactivando (no en sentido estricto sino más bien luisiano) este blog, me ha dado por pensar que el puto Space de Windows es una puta mierda; y más teniendo en cuenta que están reformando su historia de Windows Live y, aunque vislumbro hacia dónde va, no sé cuál va a ser el futuro del Space, que es la única parte que me importa. Por este motivo estoy barajando cambiarme a otra página como Blogspot o algo así, y me debato entre esta opción y ver qué pasa con esta mierda de Microsoft, ya que no me gustaría perder el histórico que acarreo. En este sentido, si alguien sabe de algúna página web que te permita entrar posts modificando tú la fecha de entrada que me lo diga. Me facilitaría la faena.

Hala, a tomar por culo.

Reivindicación y cebollas

Ayer domingo fui a la calçotada popular del barrio de Les Corts de Barcelona. Desde que dejé el esplai en Cerdanyola (hace unos cinco años) que no había vuelto a asistir a una celebración de este tipo, y la verdad es que me lo pasé muy bien. La comida no fue nada del otro jueves, como es lógico en estos eventos, pero los organizadores se lo curraron mucho, y entre eso y que hizo un día fantástico, todo salió a pedir de boca.

Lo que me pareció más curioso es cuánto he olvidado lo que son estas fiestas y la gente que congrega. Muchas veces se aprovechan estas celebraciones de carácter ciudadano para reivindicar un montón de cosas (gente que, en muchos casos, nada tiene que ver con la organización y se creen con el derecho a irrumpir donde les venga en gana, derecho que les otorga la divina posesión de la razón absoluta) y este caso no era menos: no a las fuerzas de ocupación, independencia, no a la recalificación del Mini Estadi, transjénicos fuera (bueno, esta no era una reivindicación del acto, pero salió de forma colateral… y queda bien, ¡qué coño!)… Dado que durante mis seis años de monitor de esplai tuve que lidiar con muchas de estas cosas, hace tiempo que no me afectan demasiado. De hecho, no pretendo opinar sobre ninguna de estas reivindicaciones (que me parecen totalmente respetables) ni sobre el modo como entran en estos actos como un elefante en una cacharrería (que no me lo parece tanto). Lo que me llamó verdaderamente la atención es la gente vinculada a estas cosas. Siempre me ha parecido llamativa, pero ahora, con cinco años de alejamiento, me lo parece mucho más, ya que soy mucho más capaz de ver su desconexión con el mundo real.

Me llamaron la atención especialmente tres o cuatro personas. El que más, un chico barbudo y melenudo que iba descalzo deambulando por el parque, y que era la comidilla de los que estábamos ahí. Pero aunque este era el que más impactante a primera vista, me parecieron mucho más interesantes los otros: gente de cuarenta para arriba que parecían aferrarse contra viento y marea a un modo de vida que siempre creyeron correcto, ejerciendo una resistencia cada vez más solitaria contra la sociedad, contra la vida real. A pesar de ver y oír muchas cosas, sólo pude cruzar palabras con una mujer que me pidió una firma para que el Barça y el ayuntamiento no recalificaran el suelo del Miniestadi como edificable, y entre tanto, dijo algo así como “a ver si termina el capitalismo, que con esta crisis se tiene que hundir del todo”. En ese momento se me pasó por la cabeza que el capitalismo (no entendido de forma radical sino como filosofía) es el que le estaba permitiendo a ella tener un coche (si lo tenía), o transporte público, o ropa barata, o curas contra lo incurable, o incluso el que permitía, con sus excedentes, que gente como ella no se muriera de hambre. Evidentemente me callé y firmé la hoja con un sentimiento de pena por todos aquellos a los que, como ella, la firmeza en sus convicciones y la fidelidad a sus principios les había provocado una cierta marginación por parte de la sociedad a la que desean curar.

De todas formas, ¿qué más da? Lo importante es ser feliz, y toda esa gente se lo estaba pasando muy bien esa tarde de domingo.