This is the end

Se acabó lo que se daba. Ya he vuelto a Barcelona y por la puerta grande, ya que me han perdido el equipaje los encantadores señores de Alitalia (vaya puta mierda de compañía). Me han dicho que con suerte lo tengo esta tarde, y a ver si es verdad, porque tengo una barbaza fenomenal que le va a encantar a mi jefe.

Los dos últimos días en Estambul han sido bastante tranquilitos: crucero por el bósforo, con parón en un pueblo de la parte asiática donde me comí un plato de pescado muy rico, hammam, comida en el puente de Gálata con una coreana que no sé si al final perdió el avión y borracherilla final con una irlandesa y su padre.

Lo del hammam (o baño turco) ha sido un poco raro. Al principio me hacía gracia hacer un “completo”, pero vi un par de fotos al entrar de un señor turco enjabonando a otro de una manera que me tiró para atrás, así que pedí un “sólo baño”. Total, que eso era una sauna y una ducha, pero de una forma tan rara que no supe cómo tomármelo. Creo que hubiera necesitado un par de sesiones más y habría dejado que me enjabonaran y todo.

Como conclusión, creo que han sido mis mejores vacaciones en mucho tiempo y hubiera deseado haberme quedado un mes. El país es precioso y la gente (lugareños y viajeros) también. La pregunta ahora es ¿adónde la próxima?

Ojo, que esto se acaba…

Ya no recordaba el buen gusto que tiene el barman de este albergue de Estambul con eso de la m’usica. Menuda delicia.

Pues ya estoy de nuevo en estambul, tras pasar cuatro estupendos d’ias en la Capadocia. S’i, es precioso. Me he dado un hart’on a ver restos de pueblos escavados en la roca, ciudades subterr’aneas, monasterios e iglesias con unos frescos acojonantes. Seg’un cuentan (y no tengo motivos para no creerlo) esta zona fue ocupada por los primeros cristianos en tiempos de las persecuciones romanas, y como est’a formada por rocas volc’anicas que se deshacen con un pedo medianejo, se dedicaron a construir catacumbas en las que ocultarse cuando ven’ia el coco. Bueno, luego, cuando ganaron las elecciones, y al ver que la cueva guardaba la temperatura de conya, decidieron hacer sus casitas metidas dentro de las formaciones rocoso-volc’anicas (se puede ser m’as pedante?) que abundan por ah’i. Y puedo testificar y testifico que se est’a de lo m’as fresquito, porque mi habitaci’on estaba metida dentro de la roca. Como si le quitaras un prisma y le pusieras una puerta.

Esa es la parte buena del albergue, porque el servicio era apestoso. Literalmente. Yo no s’e cada cu’anto se duchan los t’ios esos, pero cuando se acercaba uno daban unas ganas terribles de dejar que ese sol infernal te chamuscara la pituitaria. Por la parte de fuera. De hecho, creo que no llegu’e a ver un gato (hab’ia mogoll’on) y uno de estos t’ios en la misma habitaci’on. Por algo ser’ia. Y claro, como es normal, ese sentido de la higiene tambi’en se traslada a las instalaciones. Especialmente a las comunmente llamadas “inodoros”. Recalco lo de “comunmente”.

Ahora, como digo, estoy de vuelta en Estambul, con una sensaci’on agridulce, porque me encanta volver aqu’i, pero no me apetece nada acabar este viaje. Pienso disfrutar como un animal estos dos ‘ultimos d’ias.

Viajar en autob’us es lo mejor, seguido de hacerlo en colch’on de clavos

El d’ia de ayer en Fethye fue algo as’i como un puto conyazo, ya que s’olo se trataba de esperar, bajo un calor de justicia en una especie de Salou, a poder coger autob’us que me llevara a Göreme, en la Capadocia, donde estoy ahora.

Esto s’i que es bonito y dispongo de tres o cuatro d’ias (no puedo contar despu’es del placentero viaje de catorce horas en autob’us) para descubrirlo. Ahora mismo estoy en una pensi’on llena de coreanos esperando a que el amo se digne a hacerme el check-in. S’olo queda una cama libre en un dormitorio lleno de coreanas espantosas, as’i que espero no tener pesadillas.

Buenas noticias, acabo de divisar una maquinita de esas para cobrar con tarjeta. Espero que no me vengan con excusas…

No planear el viaje es mas divertido, pero pasan estas cosas

Estaba yo tan tranquilo en Pamukkale pensando que en una semana que me queda de viaje, iba a poder ver un poco de la costa sur, para ir despu’es a Capadocia y terminar en Estambul, cuando me sub’i al autob’us que me llevaba a Fethiye para despu’es coger un dolmbus a cualquier otra parte. El caso es que durante el trayecto me puse a hacer c’abalas y, tras cambiar tres veces de destino porque los c’alculos me variaban, decid’i que lo mejor era quedarse en Fethiye (un pueblo costero grandecito) y marchar manyana a la Capadocia porque no me da tiempo de ver esto ni por casualidad.

Llego al pueblo de marras y me aborda un t’io de la company’ia de autobuses dici’endome que ad’onde iba. Le digo que no voy, que vengo, pero tras pensarlo le digo que a Göreme manyana, pero que me tengo que ir a buscar la pensi’on nosequ’e antes de que cierre. Me dice que est’a ocupada y a mi me parece que es un listo de los cojones, pero como se supone que estamos en un pueblo de playa y aqu’i s’olo veo montanya por todas partes (adem’as de que ya es de noche) le sigo el juego y que vale, que me de el billete (en el asiento 23, donde puedo poner las piernas, o te lo metes por el culo) y me suelte en qu’e conyo de pension de amigo suyo me tienen preparada una habitaci’on especial para mi.

Me suelta el billete (pago con tarjeta pero no me hace firmar, voy a chequear la cuenta en cuanto acabe esto), me pone con su amigo en pensionista (al que le digo que o tengo internet gratis o que se puede ir a freir monas) y me manda a un autob’us que est’a en otra calle y que ya me van a buscar luego. Vale t’io, voy.

Cuando llego a la pensi’on, evidentemente, no hay ni el tato, pero a mi ya me da igual, porque lo que tengo que hacer es comprar un billete de avi’on de Capadocia a Estambul para el 31, as’i que me vengo aqu’i, al lado de su simp’atico hijo Denis (o como conyo se escriba la versi’on turca de este tan brit’anico nombre) a probar todas mis putas tarjetas hasta dar con la que me permite comprar el billete de las narices.

Pues hala, eso ha sido todo. Me doy cuenta de que es la primera an’ecdota que publico, as’i que igual luego hago algun Greatest Hits.

Bueno, me voy a duchar y a cenar. A ver si manyana este colega me da el desayuno gratis.

Acabo de pegarme un banyıto que para que

Este ordenador es una puta mıerda. Y el ucranıo (o ucranıano, que nunca se como se dıce) Alex esta pegandonos un turronazo a mı y a Mary la canadıense (sobretodo a ella) que es como para salır corrıendo. Y eso he hecho.

Bueno, acabo de llegar al punto en que empıeza a ser aconsejable planıfıcar algo, mas que nada para no encontrarme sın tıempo materıal de coger mı avıon de vuelta o aburrırme como una ostra en Estambul. Ayer y anteayer estuve en Selçuk, donde estan las ruınas de Efeso y del templo de Artemısa (tambıen llamada Cıbeles), una de las sıete maravıllas del mundo antıguo de la que solo queda una columna, que han montado apılando restos. Allı la verdad es que me lo he pasado muy bıen. Hacıa tanto calor durante el dıa que apenas se podıa salır, ası que me he pegado unas buenas jornadas de conversacıon cervecıl y bakgamon (Spaın 2 – 1 USA).

Hoy estoy en Pamukkale y he ıdo a ver las ruınas de Afrodısıa, mejor conservadas que Efeso pero no tan ımportantes. Manyana tocan las pıscınas de calcıo e Hıeropolıs. Pasado… espero saberlo antes de acabar el dia…

Hasta luego, Estambul

En quince o treinta minutos llegar’a el autob’us que tiene que llevarme a Selçuk para ponerme tibio de ruinas griegas, y en ese momento dir’e adi’os a Estambul, que me ha acogido durante cuatro d’ias. Durante estos, ha habido momentos de todo, y he pasado de estar m’as solo que la una a pas’armelo de conya en cuesti’on de minutos. Bueno, y tambi’en voy a contar una cosa a mis incondicionales: casi pierdo el avi’on porque la alarma del m’ovil no est’a programada para los fines de semana. Hala, reiros ahora y dejadme en paz luego.

Estambul es una ciudad impresionante, antigua y llena de rastros de toda la gente que ha pasado por aqu’i a lo largo de los siglos. De todo lo que he visto (la Mezquita Azul, que es gris, Santa Sofia, el acojopalacio Topkapı, la torre Galata..) me quedo con la cisterna bas’ilica. Una cisterna bizantina en el subsuelo del casco antiguo que parece las minas de Moria.

En cuanto a buenos momentos (pasamos de los malos), lo mejor fue la borrachera que pillamos dos polacas llamadas Marta, un turco que se nos uni’o y yo en lo que podr’iamos denominar, con gran generosidad, la playa. El hombre nos invit’o a cervezas y al licor ese turco cuyo nombre soy incapaz de recordar. Llegu’e al albergue en un estado lamentable y al d’ia siguiente las dos se descojonaban de mi cara.

Decidido: me voy a Turquía

Y quiero decir realmente eso, porque lo que ocurre es que he decidido ir, pero aún no puedo decir que vaya a hacerlo, ya que no sé qué días podré coger de vacaciones ni nada de nada. Lo único es que me he comprado una guía. Aunque teniendo en cuenta cómo suelo planificar las cosas (ayer decidí que quiero ir este viernes a Irlanda, pero aún no sé si puedo) yo creo que casi se puede decir que sí, que voy.