Ensalada tibia de judías y patata con huevos pochados

Hoy me ha dado por cocinar. Bueno, por cocinar me da todos los días (es lo que tiene no querer morir de hambre), pero hoy me ha dado por innovar. No sólo eso, sino que esta es una de las pocas veces en las que he innovado y el resultado ha sido bueno. Más bien, espectacular. No bromeo, he flipado.

El caso es que hoy, viendo que tengo doscientos huevos en la nevera desde hace Dios sabe cuándo, me he acordado de que una vez vi por la tele a alguien (probablemente Arguiñano) haciendo unos huevos pochados de una forma fácil y molona. Así que he buscado algo de inspiración por internet considerando los ingredientes que tenía y al final he hecho lo siguiente:

 

Ensalada tibia de judías y patata con huevos pochados

Ingredientes:

  • Judías verdes.
  • Media patata que tenía en la nevera pero que no sé de dónde ha salido.
  • Dos huevos (de gallina).
  • Un diente (de ajo).
  • Aceite (de oliva).
  • Vinagre (de vino, que parece obvio, pero en UK te echan esa mierda de malta).
  • Mostaza inglesa (sorpendentemente).
  • Sal.
  • Pimienta.

Antes de todo, yo lo he hecho como plato único (de ahí los dos huevos y la cantidad de cosas). La razón es muy sencilla: no me apetecía cocinar otro plato ni estropear la comida con un segundo a base de ganchitos.

Lo primero de todo es cocer las patatas y las judías con un poco de sal. Yo las he cocido en cazos separados porque las judías estaban congeladas y las patatas las he cortado en láminas de entre medio y un centímetro cada una. La razón por la que las láminas no tienen un grosor constante (ni siquiera dentro de si mismas) es porque en esta casa no hay un puto cuchillo que corte. Si podéis hacerlas iguales, mejor: quedarán todas igual de cocidas (incluso cada una quedará igual de cocida en todas sus partes).

Mientras se cuecen las cosas, podemos aprovechar para hacer la vinagreta de mostaza. Yo la he hecho al tuntún en cuanto a las proporciones y creo que al final ha quedado más o menos así: dos cucharadas soperas y media de aceite, Una de mostaza y otra de vinagre. Agitar con un tenedor para que emulsione, o si hacéis más cantidad, meter en un frasco, cerrar y jugar un rato a ser Carlos Gardel con un ataque de nervios.

Por otro lado, se pica el diente de ajo muy fino y se pone a freír con poco aceite cuando las patatas y las judías ya están cocidas y escurridas. Cuando empiece a dorarse se hechan las patatas y las judías y se sofríen. Yo, como he tenido la brillante idea de cortar las patatas en rodajas, he puesto a freir estas primero, para darles media vuelta rápido y sacarlas antes de que los ajos se quemaran. Tras eso, las he puesto en el plato como base (dejando los ajos en la sartén). Luego, y con más brío, he sofrito las judías. Si lo hubiera puesto todo junto, las patatas se habrían roto y mezclado con las judías, que es una opción perfectamente válida pero estaba en plan finolis. Bueno, total, que una vez sofritas las judías, se ponen sobre las patatas con los ajos y el aceite. Se deja eso ahí para que atempere (no lo queremos caliente, sino templado) y hacemos los huevos pochados.

Esta es la parte divertida. Para pochar los huevos hacemos lo siguiente:

  1. Cortamos un trozo de film transparente de ese de los bocadillos y lo ponemos abierto dentro de una taza, a modo de molde, de forma que sobre bastante film por los lados.
  2. Echar una gota de aceite sobre el film que está dentro de la taza y esparcir con el dedo, que se te quedará pegado y te joderá el montaje una y otra vez. Si por cualquier extraña mutación genética dispones de uno o más dedos extra, o eres un mono con los dedos de los pies prensiles (y por una extraña mutación genética puedes leer y cocinar), esto te resultará mucho más fácil. Créeme, diez no son suficientes.
  3. Cascar el huevo y echarlo dentro de la taza con el film.
  4. Echar sal y pimienta al gusto.
  5. Cerrar el film a modo de bolsa y asegurarlo con un cordel o un alambre de pan bimbo de forma que quede como un paquetito.
  6. Hacer lo mismo con el otro huevo (que eran dos, por si a alguien se le ha olvidado)
  7. Poner agua a calentar y echar los huevos cuando esté hirviendo. Retirarlos al cabo de cuatro o cinco minutos (más cuatro que cinco)

Una vez se sacan los huevos, se echan sobre las judías; después la vinagreta y ¡hala, a comer!

Bueno pues esto es todo. No es la primera vez que pienso en poner una receta aquí y la verdad es que, si empiezo a hacerlo con frecuencia, tendré que poner una nueva categoría para estos posts. Había pensado algo así como “Ferràn Adrià es un mierda”

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