Ahora sí: final de una época

Con tan poca inspiración como la que tengo, hoy no me habría ni planteado escribir si no fuera porque ha sido mi último día en el CPI, y eso merece un post, aunque no me de para nada más.

Hasta pronto o hasta siempre, pero, en cualquier caso, gracias.

¡Hasta nunca, Aeropuercos!

Hoy he recibido mi carta de despido, aunque para no traicionar a la esencia de Geminax, tiene pinta de que hay tomadura de pelo encerrada. Mañana lo consultaré con un abogado y listos.

Esto significa muchas cosas, pero como me siento positivo, la más importante es que no voy a tener que aguantar nunca más una serie de gente que a la que quiero perder de vista, así como un trabajo insulso y menos motivador que la sexación de pollos. Del resto de cosas nos ocuparemos más adelante. Porque seguro que tendremos que ocuparnos.

¡Que os follen!

The start of something beautiful

Esta es la canción que ha empezado a sonar cuando, tras despedirme en el tren de una compañera de trabajo, he encendido mi iPod para ir hacia el metro. Hoy en la oficina me han comunicado que no cuentan conmigo para 2010 .

En esta vida hay muchas cosas que empiezan y acaban, pero muy pocas marcan una época. El 31 de diciembre, presumiblemente, acabará una que empezó el 1 de este mes pero del 2006.  Y es que, aunque este no haya sido el trabajo de mi vida, es mucho lo que he vivido en él. A nivel laboral, ha habido experiencias realmente interesantes acompañadas de interminables jornadas sin nada que hacer. He visto a gente jugar con dinero público de forma escandalosa, chanchullos, mamoneos, incompetencia… de todo. Pero lo que ha marcado la diferencia ha sido a nivel personal: en el CPI dejo a la gente que ha sido mi principal apoyo durante estos nada fáciles años. Soy incapaz de hacer un resumen que haga justicia a la gran cantidad de anécdotas, frases, cervezas, abrazos y grandes momentos que han ocurrido por el simple hecho de haber estado ahí. En cambio, los momentos malos y decepciones puedo contarlos con unos pocos dedos. De estos momentos, sin embargo (ni duda), son de los que más he aprendido.

En el CPI se ha formado lo que empezó como los históricos, continuó como lobby y termina como núcleo duro, pero que lo que es realmente es un grupo de verdaderos amigos que ha ido formándose como tal sin que ninguno nos diéramos realmente cuenta. Creo que no soy el único que un día se encontró con que lo que habíamos creado era algo grande y especial. Algo que parece que alguien trata de empezar a arrebatarnos a partir de hoy.

Ahora mismo no sabría decir cómo estoy, pero no estoy triste. Al menos todavía no. Aún hay tiempo, y tengo la intención de aprovechar cada segundo de él y acabar esta época como se merece.

No hemos dicho nuestra última palabra.

Jornada laboral de mierda

Hoy es un día muy jodido y estoy de muy mala leche. De contar con perder el trabajo de forma inminente he pasado a no tener ni puta idea de lo que va a ser de mi (laboralmente hablando, claro) y estoy muy muy muy cabreado con más de una persona. Mi mosqueo está llegando a un punto que estoy planteándome un cambio de actitud serio, en contraposición con la postura “para lo que me queda en el convento, me cago dentro”.

Esta noche rezaré un poco para que Dios me ilumine.