Desde la estación central de Estocolmo, la anécdota del viaje.

Bueno, me acaba de pasar la anécdota del viaje (por Dios espero que sea realmente así; no quiero otra). Resulta que, tras haber pagado 95 eurazos por mi última noche en Estocolmo, me hallo en la estacion central para coger el autobús al aeropuerto. Decido conectarme al messenger para aprovechar lo que me queda de mi ticket y me encuentro con Lidia. “A qué hora vuelves?” Lo miro. 18:30 del martes que viene!!!!! Dios…

Bueno, pues ahora toca llamar al puto camping y rezar para que tengan sitio, porque aqui está todo copado. Mierda…