Putamierda Me Parece

Ahora mismo estoy con el curso de PMP de los huevos, que empezó interesante y se está tornando en una chapuza indecente. De todas formas, ajo y agua, que es el último cartucho para evitar volverme con el rabo entre las piernas (claro, es que no sé por qué iba a cabmiarlo de sitio). A ver si me caliento con el te, que hace un frío que pela, y me voy luego de a cervecear con Colm. Sí, la cerveza está fría pero en el pub hay calefacción. Previsiblemente, al menos.

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Sueño, ojeras, y faltas de ortografía

Lo del insomnio ya es una arraigada costumbre en mi, pero hoy no sé qué pasa que, pese a no haber sido la peor noche ni nada, estoy especialmente arrastrado. He ido a un par de agencias de empleo esta mañana, así que tenía que estar presentable, pero yo creo que ni el afeitado ni la ropa de pijomierda han podido tapar al monstruo de las ojeras que se me ha presentado en el espejo a primera hora. Me he despertado de golpe. Menos mal que he vuelto a sobar en el metro; no quiera Dios que esté despejado para hablar con el soplagaitas del recruiter.

El viajecito no ha sido demasiado provechoso, aunque por lo menos me he llevado algún teléfono de agencias que sí se dedican a lo mío (“¿a no dormir?” he pensado). Ahora sigo mandando currículums, pero el sueño me está haciendo cometer mogollón de faltas de ortografía. Afortunadamente, la cover letter se la lee el recruiter, y eso maximiza las posibilidades de que pasen desapercibidas.

Es probable que también haya faltas aquí, pero esta vez no pienso corregirlas a posteriori. Sería una traición al espíritu de este post.

Good morning in the morning

Highway to… Where?

Esto es lo más curioso que me ha pasado desde que estoy en Londres. Y realmente pasar, lo que se dice pasar, no ha pasado nada.  El caso es que me he apuntado a una historia para hacer intercambios de idiomas, es decir, yo practico inglés con alguien que, a su vez, practica español conmigo (esto es para hacer tiempo mientras pensáis que debería haber pedido francés). Bueno, pues me ha contestado alguien que dice que cambia su inglés por mi conducción. Que resulta que tiene que hacer unos viajes a Edimburgo y quiere que le acompañe alguien para turnarse al volante. No sabía si contestarle o no, pero finalmente le dije algo tan tibio como que me había sorprendido su propuesta, que no sabía qué iba a hacer durante los próximos meses, y que igual podíamos hablar por skype a ver si somos la clase de persona con la que el otro desearía estar encerrado en un coche durante horas. Su respuesta ha seguido un poco la línea de la situación: que sí, que ya, que una vez había una chica que que estaba interesada y parecía maja pero que luego le dijo que le asustaban las autopistas, y que si quiero traerme a alguien o visitar a alguien de camino, que cojonudo. Ah, y que se llama Keith.

La verdad es que no sé si seguir con esto o dejarlo aquí. Y si sigo, no sé cómo.

Pequeñas diferencias

Vincent: Yeah baby, you’d dig it the most. But you know what the funniest thing about Europe is?
Jules: What?
Vincent: It’s the little differences. I mean, they got the same shit over there that we got here, but it’s just – it’s just there it’s a little different.

Pulp Fiction (1994)

Cuando uno se va a vivir a otro país, se supone que tiene que adaptarse a una serie de cosas. O no adaptarse y joderse, que para eso el ser humano es libre, pero lo normal es hacerlo. En mi caso, la adaptación no me resulta demasiado complicada, aunque también es verdad que España y Reino Unido (o Londres y Barcelona) no son tan tan diferentes como para que a uno le de un shock cultural. Tal vez por eso, uno va con cierta tranquilidad, con la guardia baja, haciendo sus cosas. Y entonces es cuando lo que le sorprende son las pequeñas diferencias. Algunas tan pequeñas que son ridículas, pero a las que el obsesivo trozo de materia gris (me he obligado a no poner “mierda”) que tengo en la cabeza le da unas cuantas e innecesarias vueltas.

La calle en la que te encuentras es una información superflua. Al menos para los viandantes. Porque tengo la sospecha, y no lo sé seguro porque no llevo coche, de que la calle sólo se anuncia en aquellos cruces en los que, si eres un coche, puedes meterte. Vamos, que puedes saber en qué calle entras pero no de cuál sales. Si eres peatón, ni te cuento.

Cualquier otro tipo de información referente a cualquier cosa debe ser detallada al máximo y por escrito, no vaya a ser que te encuentres con un inútil. Por ejemplo, lo que en el metro de Barcelona es un croquis con lucecitas que te dicen cuál es la próxima estación y qué correspondencias tiene, aquí es un rótulo de esos en los que corre un texto que dice algo así (sin exagerar): “Este es un tren de la línea Tal con destino a Pascual. La próxima estación es Aspectual. Cámbiese aquí para la línea Manual y el servicio de trenes Menstrual. Cuidado con el hueco”. Hubo otro que me hizo gracia. Estaba a la entrada de un callejón estrecho y decía algo así como “Precaución. Calle estrecha. Tengan cuidado los vehículos anchos”. En España habría un simbolito que indicaría la anchura de la calle.

Los coches van por la izquierda, sí, pero la gente no tiene criterio definido. Lo más curioso es que en el metro se esfuerzan mucho; dividiendo en dos escaleras y pasillo e indicándote, con un rótulo inequívocamente explícito, que vayas por la izquierda. Pero cuando no hay nada de eso cada uno va por donde le rota. Supongo que debe de ser influencia extranjera que les revienta las tradiciones, porque aquí casi todos somos de fuera.

Libras, galones y esas cosas en los Estados Unidos, porque lo que es aquí… De esto sí que cuesta darte cuenta. Cuando vas al supermercado, todo está en kilos, gramos y litros. Un tío muy raro que conocí se quedó un poco sorprendido cuando le hice mención a esto, y me dijo que sí que usaban pies y no sé qué medida de peso que no recuerdo. De todas formas, su afirmación “aquí parezco yo el extranjero”, me hizo pensar que estaba haciendo un alegato cultural patrio.

Apenas se encuentran pintorescos policías con casco. Los bobbies, que así se llaman, cuesta mucho verlos. Aquí, la mayoría de los polis llevan una gorra normal. Y chaleco antibalas.

Si quieres hacer un producto vectorial no puedes aplicar la regla del destornillador. O de la rosca en general. Alguien me dijo que aquí van en sentido contrario, pero no es exactamente así. Yo creo que el fabricante de tornillos, grifos, llaves o lo que sea se enfrenta a una situación parecida a la de la persona que pone un pie en la calle: ¿izquierda o derecha? Y es que aquí, cada cosa que va con rosca es de su padre y de su madre. Hasta ahora sólo he podido determinar que los grifos de la cocina cuyas manijas están en posición opuesta parecen funcionar normalmente con rosca invertida. Así está el tema.

Y para finalizar. La gente es bastante fea. Sin ánimo de ofender y tratando de ser simplemente descriptivo. Pero así es. Obviamente hay de todo, pero la media es… discreta. También debo decir que parte es debido a que el concepto británico de elegancia dista mucho del español. Por lo menos del español (¡joder, menudas pintas!). Lo que asusta es cuando te das cuenta de que estás en la ciudad más cosmopolita del Reino Unido, donde está todo el pijerío y el mestizaje cultural que suelen ayudar a mejorar estas cosas. No quiero ni pensar qué clase de criaturas habitan fuera.

Una tarde en el Tate

Ayer, para tratar de hacer algo positivo con el estado de ánimo, me fui a echarle un vistazo al Tate Modern. Iba a decir que me esperaba una colección más grande, pero no es del todo cierto, ya que eso me pasó ya con la National Gallery, así que iba un poco prevenido. No es que sea un gran aficionado a los museos, por lo que no tengo mucho con loque comparar. Supongo que tenía la idea preconcebida de que debían tener una cantidad apabullante de obras de arte. Otra cosa que me sorprendió es la facilidad con la que podría practicarle una lluvia dorada a la Venus ante el espejo de Velázquez, ya que los cuadros no están protegidos ni nada. Curioso. Pero volvamos al Tate, que es mucho más interesante.

Sé que es un tópico, pero lo del arte moderno a veces no hay por dónde cogerlo. O al revés, lo puedes coger por donde te salga de las pelotas. Supongo que esa es la gracia. Yo, por mi parte, he hecho un ejercicio de interpretación artística que me dispongo a compartir con todos vosotros. Ahí van los greatest hits del Tate.

Sin título (Jannis Konuellis)

Nada más llegar me encuentro con esto. Por si no se ve bien, el “paisaje urbano” está pintado directamente sobre la pared y los cuervos están clavados a la misma por flechas que los atraviesan. La excusa es que esto es un espacio donde realidad y ficción confluyen. Esa es la explicación más manida y estúpida que he leído en mi vida. Cuando me giré para ver la siguiente obra sólo había una pregunta en mi mente: ¿Los cuervos son de mentira o están disecados?

Home (Marta Hatoum)

O, más bien, Trabajo de ciencias de Sexto de E.G.B. Básicamente se trata de un montón de utensilios de cocina metálicos conectados entre sí y, a su vez, a la corriente. Los que tienen agujeritos (el rallador y los dos coladores) tienen dentro bombillitas. Cada vez que se ilumina uno emite un zumbido distinto. Si se iluminan varios, emiten zumbidos varios.

Rayo iluminando un venado (Joseph Beuys)

Esta me parece lo más. De hecho, fue la que me hizo empezar con esto. El tal Beuys pensó que el título más idóndeo era Rayo iluminando un venado, pero es evidente que es mucho más acertado Bacalao seco y sembrado de zurullos.  Por lo visto el venado es el carrito, el bacalao es la luz, y los excrementos caninos son criaturas semi-formadas. A mi me parece mucho más plausible pensar que un perro llegó, se puso morao de bacalao (porque al lado había otro igual) pero estaba en mal estado y se fue por las patas abajo. Potente alegoría de la levedad del ser: hoy eres un bacalao seco y mañana un montón de mierda. O también de la importancia de fijarse en la fecha de caducidad. No sé, el arte es tan subjetivo…

nº 14 (Jason Pollock)

Aquí el autor me sorprendió por su cruda y desgarradora sinceridad: nº 14. Lo que nos dice es “Bueno, pues este es el borrón número catorce que hago”. Se agradece esa franqueza.

La jaula (Gerhard Richter)

La obra consistía en cinco más, y este no sé si era el 2 o el 4, porque no sabía por cuál debía empezar. Esto lo pintó el señor Richter a los 74 años, por lo que no recuerda que realmente es un pantallazo de la porno del Plus de los viernes. De hecho, si entrecerráis los ojos veréis claramente que es una escena de sexo anal de Fui a por trabajo y me comieron lo de abajo.

Pintura sin título (Michael Baldwin y Mel Ramsden)

Pues sí, es un espejo, y sí, hicieron falta dos personas para realizar esta creación. Lo que más me sorprendió a estas alturas del museo no es, obviamente, que hicieran eso, sino que a ninguno se le ocurriera un título mejor. Pintura sin título es de estos que descolocan y que parece que se están riendo del respetable, pero creo que hubiera sido mucho mejor titularlo Yo, o también . Así podrías decir que el espectador reflexiona sobre su condición y ve la obra como algo que refleja lo más interno y crudo de si mismo. Aprendices…

Sin título (Escultura viviente) (Marisa Merz)

Aquí ya vas dándote cuenta de lo fácil que es poner Sin título como método para que el espectador (y sobretodo el crítico) se haga pajas mentales. Pero a mi esta sí que me inspiró, y la hubiera titulado Alarma gorda de clima en el SCI. Aunque, la verdad, dudo que el SCI diera alarma alguna ante un desaguisado como este a un conducto de clima. Creo que sólo las puede dar cuando hay caída del sistema… y está apagado.                                                                           .

La venus de los trapos (Michelangelo Pistoletto)

Esta parece de guasa. No sólo la obra en sí (una clara referencia al papel de la mujer condenada a ser ama de casa a pesar de sus deseos de autorrealizacíon; como lo haya acertado…) sino porque, si a eso le añadimos el nombre del tío, el resultado es un chiste. A mi lo de Micheangelo Pistoletto me suena a villano de Mortadelo y Filemón.                                                                                                                                                                                                                                                               .

Naranja de Abakan (Magdalena Abakanowicz)

Yo no sé si al llegar a este punto tanto arte consiguió que se disparara mi sensibilidad pero aquí vi claramente una vagina que mea desafiando las leyes de la gravedad. Lo que pasa es que el color ese…

Ufff… vamos a dejarlo.

Acabo de darme cuenta de que la artista se llama Abakanowicz y que la naranja es de Abakan. Si a eso le sumamos lo anterior…

Definitivamente, vamos a dejarlo.

Sin título (Jannis Konnuellis)

Otro Sin título del señor Konnuellis. Sí, el que ensarta los cuervos y los pega en la pared. Este tío es un listo. A mi, lo que me pide el cuerpo es hacer una hoguera con ese montón de leña.                                                                                                                                                          .

Sin título (Peter Fischli y David Weiss)

En este caso entiendo que hicieran falta dos personas para montar este almacén-taller de pintura-carpintería-neumáticos. Y aún había mas en la pared de enfrente. Hasta un cajón para el perro, con su almohada y su recipiente con Friskies. Supongo que aquí la gracia es titularlo Sin título.                                                                                                           .

Artists who do Books (Edward Ruscha)

A mi este me resulta particularmente insultante.                                                                                                                                                                                                                                                          .

Calaveras (Andy Warhol)

Yo lo habría titulado Marilyn hoy.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                .

Caution (Wet Floor)

En esta obra del señor Floor, los objetos ovo-formes en ascensión nos recuerdan la evolución de las especies, preguntándose si existe o no un límite. El hecho de que estén vacíos (los huevos, digo) nos recuerda nuestro efímero paso por este mundo: un día, de nuestra especie no quedará más que cascarones vacíos.

Haciendo una pausa con la plancha

Tras quince días en Londres (clavados) ya tengo habitación. Está en el culo del mundo (que, por si no lo sabíais,  se llama Walthamstow) y es bastante cuchitrilesca, pero al menos ya estoy instalado. Ahora viene la parte divertida: hacerme con una vida aquí, es decir, trabajo, amigos, etc. A ver cómo se me da.

Esta casa parece una especie de comuna y da la sensación de que todos son más que compañeros de piso. De momento con quienes más he hablado es con Liz y Jacques (creo que se llama así) una pareja o matrimonio de mi edad muy majos. Sobretodo con ella, a la que entiendo bastante mejor que a él, no sé si por ser hija de padres españoles. No, no hablamos español porque ella lo habla de aquella manera, pero es que a él me cuesta Dios y ayuda entenderle. Aunque nada comparado con Bronson (esta tiene un pase): con él no soy capaz de distinguir las palabras de los eructos contenidos.

Hoy tenemos barbacoa para comer, y teniendo en cuenta lo regular que acabó el día ayer, este parece un buen comienzo. A ver qué tal.

Esto es un añadido, pero que tengo que ponerlo. Que hoy es el cumpleaños de mi hermana y va a hacer un soplado de velas por web-cam. ¡Qué grande es la tecnología!